domingo, 1 de mayo de 2016

El Karma de Ravelia capítulo 16



Ravelia fue al consultorio del doctor Carlos Alejandro Alfaro Moreno. Ravelia ingresó al mismo, y el médico la recibió.
-         Se que usted prepara venenos. Estoy dispuesta a pagar lo que sea para obtener uno, una mezcla de arsénico y cianuro, es para las ratas...
-         Pero lo que usted pide es muy potente y no le va a salir menos de mil dólares. No voy a arriesgar mi matrícula de médico por una cifra menor.
-         Muy bien, ¿Cuándo me la puede dar?
-         Esta misma noche.






Esa misma noche Ravelia fue a ver al médico, que le dijo...
-         Aca tengo lo que me pidió Ravelia. Esta mezcla de arsénico con otros componentes – le dijo el médico mientras le mostraba un frasco con veneno.
-         Perfecto. Espero que sirva para las ratas.
-         Tenga mucho cuidado. Es una mezcla mortal si la ingiere un ser humano.
-         No se preocupe, doctor. Le hago una consulta, ¿Si la ingiere un hombre moriría en forma inmediata?
-         Mezclado con algún alimento, el veneno podría tardar hasta no más de media hora en hacer efecto.
-         Lo voy a mezclar con Queso. Ya se lo dije, es para las ratas. Y las ratas mueren con Queso.
-         Con un alimento como el Queso, el veneno puede ser aún más potente que en una carne o en un pollo.
-         Muchas gracias.
-         Ya sabe que esto tiene un precio.
-         Por supuesto.
-         Habíamos arreglado unos mil dolares.
-         Ahora se los doy, doctor Carlos Alejandro Alfaro Moreno.



La chica entonces abrió la cartera, pero no sacó dinero alguno, sino el mismo revolver con silenciador con el que rato antes había asesinado a Carlos Berlocq. Ravelia tomó el arma, apuntó hacia el médico y le dijo:
- Las ratas mueren con Queso, y usted es una rata, doctor...
La mujer efectuó cinco disparos. Los balazos impactaron en la cabeza, el cuello, el pecho y el estomago de Carlos Alfaro Moreno, cuyo cadáver quedó tendido en el consultorio.
La asesina tomó el veneno, lo guardó en su cartera y se fue del lugar.
Rato después, toda la comarca estaba conmocionada por este nuevo crimen. Se hablaba de la rubia que había asesinado al quesero y la morocha que había asesinado al médico...


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