sábado, 19 de marzo de 2016

La asesina de Juan Ignacio Chela



Juan Ignacio Chela ofreció un banquete, exclusivamente para su personal de servicio, sin invitar a ninguno de sus oficiales. Sin embargo, a último momento, decidió invitar también a Valeria Mazza.
Valeria Mazza entró y se reclinó; el corazón de Juan Ignacio Chela quedó cautivado por ella, su espíritu se turbó y ardía en deseos de poseerla, porque desde la primera vez que la vio, buscaba la oportunidad de seducirla.
"Bebe, le dijo Juan Ignacio Chela, y alégrate con nosotros".
Valeria Mazza le replicó: "Beberé‚ con mucho gusto, Juan Ignacio, porque desde el día en que nací, jamás he apreciado tanto la vida como hoy".
Entonces Valeria Mazza comió y bebió en presencia de él, mientras Juan Ignacio Chela, encantado con ella, bebió tanto vino como nunca lo había hecho en un solo día desde su nacimiento.



Cuando se hizo tarde, sus ayudantes se retiraron inmediatamente. Sólo Valeria Mazza quedó en el lugar, mientras Juan Ignacio Chela, completamente borracho, yacía tendido en su lecho.
Cuando todos ya se habían retirado de la carpa, y no quedaba nadie dentro de ella, Valeria Mazza se aproximó entonces a la barra del lecho que estaba junto a la cabeza de Juan Ignacio Chela, y descolgó de allí su espada, y acercándose al lecho, lo tomó por la cabellera y le asestó dos golpes en el cuello con todas sus fuerzas y le cortó la cabeza.
Hizo rodar el cuerpo desde el lecho y arrancó el cortinado de las columnas. Sobre el cadáver decapitado, la asesina tiró un Queso y dijo en voz alta:
-         Queso.
Poco después, salió y guardó la cabeza y las zapatillas de Juan Ignacio Chela. La metió en la bolsa de las provisiones, salió del lugar, atravesó y desapareció sin dejar rastro.
Así fue como Juan Ignacio Chela fue asesinado por Valeria Mazza.




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