lunes, 7 de diciembre de 2015

Chiquito Bossio y Cabeza Delfino solo quieren QUESO!!


En el lujoso complejo hotelero “Solymar” ubicado en algún lugar exclusivo de la Costa ocurrió la historia que voy a relataros ahora, y que tiene como protagonistas a los dos Quesones más populares: el futbolista Carlos “Chiquito” Bossio y el basquetbolista Carlos “Cabeza” Delfino.



Una mujer de la alta sociedad muy bella, rubia y elegante llegó al hotel en aquellos días. Mientras esperaba para realizar el check in, detrás de ella había un hombre muy alto y patón, vestido de negro.
- Buenos días. Soy la señora Valeria Perez, tengo reserva para este hotel.
- Bonjour, Madame Perez – fue la respuesta del empleado del hotel que hablaba con acento francés – ici tiene, la chambre 703, por tres días.
- Muchas gracias.
Detrás de la señora, el hombre alto y patón escuchó el número de la habitación donde se alojaría aquella dama tan bella y elegante. Le llegó el turno a él, mientras la dama de la alta sociedad se dirigía a su habitación.
- Bonjour Monsieur
- ... Carlos Bossio – fue la respuesta del hombre alto y patón, que medía 1,95 metros y calzaba cincuenta – tengo reservas en el hotel.
- Perfecto – dijo el empleado – aquí tiene la chambre 704.



A Carlos Bossio le tocó justo al lado de la señora de la alta sociedad. “Mejor imposible” pensó Bossio. Es que Carlos Bossio, además de ser el legendario arquero de Belgrano, Estudiantes y Lanús, era también un asesino serial de mujeres. Un Queson, uno de esos asesinos que arrojan un Queso a sus víctimas. El Queson, con más de trescientas víctimas en su haber.
- ¿Trescientas? No, ya son como quinientas – aclara Carlos Bossio mientras nos mira a través de uno de los espejos del hotel.
Mientras subía en el ascensor a la habitación, Carlos Bossio decidió que la dama de la alta sociedad sería su próxima víctima. Al llegar a la habitación tomó el enorme cuchillo que tenía entre sus pertenencias y dijo en voz alta:
- Esta noche no, será mañana. Mañana la asesinaré y le tirare un Queso. Pasado mañana, a primera hora, cojo el primer tren a Coderes y desaparezco de aquí sin dejar rastro...




Carlos Bossio decidió distenderse un poco y disfrutar de los placeres de aquel lujoso hotel casino, mientras con su cabeza planificaba el crimen que iba a cometer. Jugó toda la tarde y hasta bien entrada la noche en las mesas de poker y ruletas. Cuando se hizo con una buena suma se retiró a su habitación. Para su sorpresa, se cruzó en el ascensor con el basquetbolista Carlos Delfino, también asesino Queson.
- ¡Carlitos! ¡Qué sorpresa! ¿Qué haces por aca? – le dijo Bossio a Delfino.
- ¡Hola Chiquito! ¿Todo bien? Estamos aca con el equipo de básquet dos días, ¿Y vos?
- También por dos días, después voy a Coderes a negociar con un algún equipo de fútbol...
- No creo que te limites solamente eso... seguro que pensas tirar un Queso...
- ¿Y vos?
- Pienso tirar un Queso mañana por la noche.
- Dale, Carlitos, vení a mi habitación.
Carlos Delfino ingresó a la habitación de Carlos Bossio. Bossio entonces confesó:
- Efectivamente, pienso asesinar a la dama de alta sociedad que se aloja en la habitación de al lado. También mañana por la noche. Ya tengo el cuchillo y el Queso preparados. ¿Y vos?
- Voy a asesinar a la chica que canta en el casino, viste que linda, le voy a cortar el cuello como hice con Brenda Gandini y con muchas otras – dijo Carlos Delfino.
- Somos Quesones no podemos con nuestro destino.
- Efectivamente – dijo Delfino – es así.
Lo que ocurrió aquella noche es imaginable por todos.




El basquetbolista Carlos Delfino vestido totalmente de negro, incluyendo un pasamontañas que le cubría el rostro y los guantes que le cubrían las manos, llevando un Queso y un cuchillo, ingresó al camerino de la inocente cantante y aguardó algunos minutos. Cuando la chica entró, la tomó por detrás, le cortó el cuello con el enorme cuchillo que tenía, y al finalizar, tomó el Queso, lo tiró sobre el cadáver de la víctima y dijo en voz alta:
- Queso.

Mientras tanto, el futbolista Carlos Chiquito Bossio, vestido de negro de los pies a la cabeza, con pasamontañas y guantes incluidos, con un Queso y un cuchillo muy largo, ingresó a la habitación donde se alojaba la señora de la alta sociedad. También aguardó algunos minutos. Cuando la dama llegó (aclaramos que la dama en cuestión debería tener unos cuarenta años de edad), Chiquito Bossio descargó sobre ella toda su furia criminal, y la apuñaló por la espalda, clavándole el cuchillo. Luego le efectuó numerosas puñaladas en todo el cuerpo, cuello, torax, pecho, estomago, una y otra vez, hasta llegar a más de cien cuchillazos, al finalizar, tomó el Queso, lo tiró sobre el cadáver de la víctima y dijo en voz alta:
- Queso.


Al día siguiente una gran conmoción atrapó al hotel al descubrir los dos asesinatos que habían ocurrido. Cuando ocurrió eso, los asesinos ya estaban bien lejos, en algún lugar otro lugar, tras tomar el primer tren a Coderes.
Antes de abordar aquel tren Carlos Bossio y Carlos Delfino se cruzaron en el anden, se miraron el uno al otro y dijeron en voz alta al unísono:
- ¡QUESO!




2 comentarios:

  1. la idea del cuento es buena, pero el cuento termina siendo muy pelotudo, dos Quesones como Carlos "Chiquito" Bossio y Carlos "el Lancha" Delfino merecían algo mejor no este mamarracho

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  2. los fans de los cuentos quesones esperamos una mejor historia de Bossio y Delfino juntos

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