domingo, 16 de agosto de 2015

Un Queso para la tarotista


Rosalía de Almería, la gitana andaluza, no era andaluza, ni gitana, tampoco se llamaba Rosalía, pero así era como todos la conocían en el barrio. Era la personalidad que había adoptado para dedicarse al tarot, la videncia, la clarividencia y todas esas cosas relacionadas con lo sobrenatural y las ciencias ocultas. La verdad que Rosalía tenía ciertos poderes, y un gran número de aciertos así lo corroboraban.
Aquella tarde del mes de abril de 1997, Rosalía ya había atendido a varias clientas, todas mujeres, cuando se disponía a cerrar, lo que vamos a dar en llamar su consultorio. Imaginemos un lugar lleno de objetos y símbolos extraños. Ya había dado por finalizada su jornada laboral, cuando sonó el timbre.
-         ¿Quién es? – preguntó Rosalía.
-         ¿Rosalía de Almería? – fue la respuesta de una voz masculina.


Rosalía se acercó a la puerta y al abrirla, se encontró del otro lado, a un muchacho de cabellos negros, tez clara, dientudo, muy alto, con enormes pies, vestido de traje gris, guantes y zapatos negros y llevando un gran portafolios.
-         Buenas noches, mi nombre es Carlos, necesitó hablar con usted...
-         Mira muchacho, hoy ya estaba por cerrar, quizás mañana puedas venirme a ver...
-         Es un caso urgente, por favor, tengo que hablar con usted...
-         Bueno, muchacho, puedes entrar.
El joven entró y la gitana lo invitó a sentarse para iniciar la sesión, le dijo entonces:
-         Dime muchacho, cual es tu problema y en que te puedo ayudar... Me has dicho que te llamas Carlos, verdad?
-         Sí, mi nombre y apellido es Carlos Bossio. Estoy aquí porque he notado que quieren hacerme daño. Una compañera de trabajo complotada con una ex novia. Por eso necesitó su ayuda.
-         Dime tu fecha de nacimiento, con eso y tu nombre alcanza para empezar...
-         1° de diciembre de 1973...
-         Muy bien – dijo la gitana, qué empezó a sentir un extraño olor en el lugar, dijo entonces – Qué olor a Queso.
-         Así, es por esto...
Carlos abrió el portafolios y sacó un Queso, lo puso sobre la mesa.
-         Mejor lo dejo acá, al Queso, puede ayudar...
-         ¿Puede ayudar? Vamos a ver...



La gitana entonces comenzó a hacer una carta natal y a tirar las cartas, más una prueba de numerología, empezó a ver algo que la sobresaltó... el Queso... sangre... crímenes... asesinatos... el símbolo de la muerte... pero no en Carlos, sino desde Carlos, asustada y parándose de la silla, gritó:
-         ¡Pero, tú eres Carlos, el Queson, el asesino serial de mujeres!
-         Por supuesto – fue la fría respuesta de Carlos.
El asesino sacó entonces un gigantesco cuchillo, y se acercó hacia la gitana, en un movimiento muy rápido. La mujer intentó defenderse y opuso una gran resistencia, en realidad nunca una mujer le había opuesto tanta resistencia, pero la fuerza y furia criminal de Carlos pudo más. El asesino la apuñaló una y otra vez, en forma salvaje y desenfrenada.
Fueron una gran cantidad de puñaladas, imposibles de contar, aunque según los forenses habrían sido como cincuenta y seis.
Cuando terminó de apuñalarla, Carlos Bossio tomó el Queso con sus manos y lo tiró sobre el cadáver de su víctima mientras decía en voz alta:
-         Queso.


Sin que ocurriera más nada, y finalizada su sangrienta tarea, el asesino abandonó el lugar con total impunidad.



1 comentario:

  1. en el tarot no hay ninguna carta con un Queso como dibujo?

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