sábado, 16 de mayo de 2015

Nunca te acuestes con Carlos Machado Mattesich


Una noche, Tamara estaba acostada con Carlos Machado Mattesich, un famoso gigoló. Se trataba de un joven muy bello, que había sido modelo top, alto y patón, irresistible para cualquier mujer. Carlos tenía muchas clientas pero Tamara era quizás su preferida. Tras tener sexo, Tamara le dijo a Carlos:
-         Carlos, ¿Te gustaría ganar un dinero extra?
-         Tendría que ser una suma muy alta, la verdad que últimamente estoy ganando muy buen dinero.
-         Estamos hablando de veinte mil dolares, por solo un trabajo.
-         Bueno, siendo así, no me podría negar, veinte mil dolares es una suma para no despreciar – fue la respuesta de Carlos y en tono de broma añadió - ¿A quien hay que matar?
-         Es que de eso se trata Carlitos, de asesinar a alguien.
-         ¿Me estás hablando en serio, Tamara?
-         Por supuesto, Carlos. Un asesinato es algo muy serio.
-         ¿Veinte mil dolares, y a quien debería asesinar?
-         ¿Recuerdas a Giselle?
-         Giselle, ¿Cuál? ¿La de la agencia de Leandro Rudd?
-         La de Rudd, a ella me refiero, te pago veinte mil dolares si la asesinas.
-         Acepto – dijo Carlos – siempre quise ser Queson. Por algo me llamo Carlos, sabía que esto iba a ocurrir tarde o temprano.
-         ¿No tienes problemas entonces en cometer el crimen’
-         De ninguna manera, la de Rudd es una de mis clientas, mañana la visitaré y entonces ahí la asesinaré. Debo conseguir un buen cuchillo y un enorme Queso.



Al día siguiente, Carlos, el gigoló, concurrió a visitar a Giselle, la de Rudd, una de sus clientas, fue con un Queso y un cuchillo. Carlos, como siempre, se desnudó ante sus clientas, pero esta vez el desnudo no fue total, el gigoló aún tenía unos guantes negros en sus manos.
-         ¿Porqué no te has sacado los guantes, Carlos? – preguntó la de Rudd.
-         Es parte del juego, Giselle – contestó Carlos – aquí tienes mis pies, me gustaría que los huelas.
-         Debes tener un gran olor a Queso.
-         Eso es precisamente lo que más le gusta a mis clientas, mi olor a Queso. Es bien de macho tener olor a Queso.
Carlos levantó su pierna y puso su pie derecho sobre la cara de Giselle, el olor era realmente apestante e intenso. La mujer, aunque apenas podía aguantar la fragancia a Queso, olió los pies de Carlos, los lamió, los besó y los chupó. Primero el pie derecho, luego el izquierdo. Cuando terminó, la mujer preguntó:
-         ¿Y ahora, Carlos?
-         Morirás asesinada – Carlos sacó un enorme cuchillo y se tiró sobre la mujer. Le dio más de cuarenta puñaladas. Al finalizar tomó un enorme Queso Gruyere, lo tiró sobre la víctima,y dijo en voz alta:
-         Queso.




Al dia siguiente, mientras la opinión pública estaba estupefacta y conmocionada por el crimen, Carlos Machado Mattesich visitó a Tamara, su clienta.
-         Es hecho un excelente trabajo, Carlos, no solo te has ganado en buena ley los veinte mil dolares, sino también ese Queso, un Queso bien grande, que podrás comer y disfrutar, con lo que a vos te gusta el Queso.
Carlos se acercó a Tamara y la besó en la boca, la mujer lo agarró y comenzaron a besarse en forma muy intensa, tanto que la chica no se dio cuenta que Carlos tenía un cuchillo en sus manos. O mejor dicho, cuando lo advirtió, Carlos ya le había clavado el cuchillo en el corazón. Siguieron otras puñaladas, tantas o más que las que Carlos le dio a Giselle, la noche anterior. Al finalizar, Carlos tomó el Queso, lo tiró sobre la víctima, y dijo en voz alta:
-         Queso.



Abandono el lugar mientras el país ya le había puesto nombre al “Gigoló asesino”, el “asesino del Queso” o simplemente “Carlos, el Queson”. Este fue solo el comienzo de una larga y sanguinaria carrera criminal, con más de un centenar de víctimas distribuidas a lo largo y a lo ancho del país.



1 comentario:

  1. yo me acuesto con Carlos Machado Mattescih y que parta a puñaladas, y que me tire un Queso

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