sábado, 16 de mayo de 2015

Crimen Queson en un estacionamiento


Un empleado de un estacionamiento cuyo nombre diremos que era Carlos, de unos sesenta años de edad, se disponía aquella noche a pasar una jornada laboral algo más entretenida de lo habitual. El combate de boxeo entre Carlos Salazar y Carlos Baldomir despertaba un gran interés a nivel mundial y los medios la publicitaban como “la pelea del siglo”.
Carlos estaba muy entretenido viendo la gran transmisión televisiva con varias peleas previas antes del combate principal. Quizás por eso no prestó mucha atención que un muchacho joven, muy alto, patón, y elegantemente vestido ingresó al estacionamiento. Para Carlos era un cliente más, lo mismo que la mujer joven, rubia, muy bella y bien vestida que entró poco después. El entretenimiento que le generaba a Carlos el combate de boxeo no le hizo reparar que el joven que había entrado jamás salía con su auto y que la demora era demasiado extensa.
Ocurrió entonces que la mujer rubia se acercó hacia su auto y se sorprendió al ver al muchacho alto parado frente al auto. Lo reconoció pues la mujer dijo:
-         ¡Charlie!


Charlie Reich, el muchacho alto, vestido con saco, camisa y pantalón negro, más guantes y zapatos de ese color, sacó un revolver con silenciador de sus pertenencias, apuntó contra la mujer y dijo en voz alta:
-         Queso – dijo Charlie en voz alta al efectuar el primer disparo, que impacto en el pecho de la víctima.
-         - Queso - dijo Charlie en voz alta al efectuar el segundo disparo, que impacto en el estomago de la víctima.
-         - Queso - dijo Charlie en voz alta al efectuar el tercer disparo, que impacto en el cuello de la víctima.
-         Queso - dijo Charlie en voz alta al efectuar el cuarto disparo, que impacto en la cabeza de la víctima.
-         Queso - dijo Charlie en voz alta al efectuar el quinto disparo, que impacto en el abdomen de la víctima.
-         Queso - dijo Charlie en voz alta al efectuar el sexto disparo, que impacto en la corazón de la víctima.
El asesino dio por finalizada su tarea, pero antes de irse, tiró un Queso de cascara roja sobre su víctima y dijo en voz alta por septima voz:
-         Queso.
Charlie Reich, el asesino, se subió al auto muy tranquilo, y salió del estacionamiento. Cuando el auto salió, el empleado, al que habíamos llamado Carlos mientras miraba el combate de boxeo pensó:
-         Es cierto que había entrado este muchacho... y también una mujer rubia, pero la rubia no salió...
El empleado entonces se levantó y se dirigió hacia adentro y para su sorpresa, estaba la mujer muerta ensangrentada con los seis impactos de bala y el Queso sobre su cadáver.


-         ¡Uy en que quilombo me metí! ¡Ese chabón era un asesino! – dijo el empleado al que hemos llamado Carlos – bueno, llamó a la policía y denunció todo, total, no tengo culpa alguna.


1 comentario:

  1. muy bueno, excelente el relato del asesino que mata mujeres y tira quesos

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