martes, 19 de mayo de 2015

Carlos Zabala, el cantor de Bodas


Erase una vez un muchacho joven, alto, patón y bien parecido llamado Carlos Zabala. De lunes a viernes, Carlos trabajaba en una Quesería, y se había hecho experto en el arte de los Quesos. Ya no era un simple Quesero, sino un auténtico maestro Quesero.
Los fines de semana su ocupación era muy distinta, dado que Carlos era cantante de bodas y en la Quesería solía repartir siempre sus tarjetas donde se presentaba como simplemente “CARLOS ZABALA, CANTOR DE BODAS”.
En las bodas Carlos siempre conocía alguna chica atractiva, a la que solía invitar en la semana a salir por ahí. De esta manera, Carlos siempre lograba que una chica viniese a su casa. Cuando pasaba esto, Carlos Zabala tenía una costumbre bastante peculiar.
Primero dormía a la chica con una alguna bebida y cuando estaba desvanecida, la ataba a una de esas ruedas donde se lanzan los cuchillos en los circos, mientras sobre la mesa había un enorme Queso Gruyere. Había una docena de cuchillos en el lugar, cuando la chica se despertaba, y se desesperaba por desatarse de la rueda, y Carlos tomaba el primer cuchillo en sus manos.
     - ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el primer cuchillo que     impactó en el pecho de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el segundo cuchillo que impactó en el cuello de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el tercer cuchillo que impactó en el estomago de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el cuarto cuchillo que impactó en el abdomen de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el quinto cuchillo que impactó en el costado derecho de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el sexto cuchillo que impactó en el costado izquierdo de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el septimo cuchillo que     impactó otra vez en el pecho de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el octavo cuchillo que impactó otra vez en el cuello de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el noveno cuchillo que impactó otra vez en el estomago de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el décimo cuchillo que impactó otra vez en el abdomen de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el undécimo cuchillo que impactó otra vez en el cuello de la chica.
- ¡Queso! – gritaba Carlos Zabala y lanzaba el duodécimo cuchillo que impactó en la cabeza de la chica.
Los doce cuchillos quedaron clavados en el cuerpo de la chica, mientras Carlos Zabala tomó el enorme Queso y lo tiró encima diciendo en voz alta:
- ¡Queso!
Y esto pasaba una y otra vez porque era Carlos Zabala, maestro Quesero, cantor de bodas y asesino Queson de mujeres.

1 comentario:

  1. el cantor de bodas... era una pelicula comica de adam sandler, esto es una historia de horror!!!!

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