martes, 19 de mayo de 2015

Carlos Netto, una noche en los años noventa


Buenos Aires, mediados de 1994.

Un futbolista de reconocida trayectoria al que llamaremos simplemente Gabriel estaba disfrutando de una noche de sexo con una chica de la noche a la que denominaremos Tamara.
El escándalo hubiera sido de gran magnitud si alguien hubiera visto a este futbolista en esa situación, apenas unos pocos días después de que la selección nacional sufriera la eliminación de la Copa del Mundo.
Gabriel la estaba pasando muy bien con la chica, cuando de repente sonó el timbre en el departamento.
- ¡No puede ser! ¿Quién será? – le dijo Gabriel a Tamara.
- Tranquilo. Debe ser la vecina, le molesta los ruidos que suele haber en este departamento cuando pasan estas cosas... quédate aca, la atiendo, me disculpo y después seguimos la joda, aunque tratemos de ser más silenciosos.
La chica fue entonces a abrir la puerta y preguntó quien era.
- Carlos – fue la respuesta.
- ¿Carlos? – se preguntó Tamara, ese era el nombre de su hermano, y sobresalto a la chica, que muy preocupada, abrió la puerta.
Al abrirla, vio que del otro lado estaba Carlos Javier Netto, un futbolista devenido en asesino, que sostenía con un par de guantes negros un revolver largo con silenciador. La chica no pudo preguntar nada, pues en un lapso de unos pocos minutos, Carlos Javier Netto apuntó el arma y disparó un solo balazo. La bala impacto en el cuello de la chica, que cayó muerta de inmediato.
Cuando terminó, Carlos Javier Netto abrió el maletín que llevaba, guardó el arma y sacó un Queso, arrojándolo sobre su víctima, mientras decía en voz alta:
- Queso.
Carlos Javier Netto desapareció sin dejar rastro.
Mientras tanto, Gabriel que nada había escuchado pues el asesino había usado silenciador, comenzó a preocuparse por la chica, y se levantó y fue a ver. Grande fue su sorpresa que se convirtió en terror, al contemplar el cadáver de la chica con un balazo en el cuello y un Queso sobre su cadáver.
- ¿Y ahora que hago? ¿Quién me va a creer que yo no la mate? Bueno, me voy, y que otro descubra el cadáver.
Gabriel que esta hacía un rato no conocía a la chica, se fue del lugar, y trató de olvidarse del asunto, como si esto nunca hubiera ocurrido.

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