domingo, 15 de marzo de 2015

La asesina de Fabricio Oberto







El basquetbolista Fabricio Oberto no pudo resistir los encantos de una bella rubia que en un encuentro casual le dijo:
- ¿Querés tener una noche de sexo conmigo? Si tenes un buen departamento, esta noche te visito. No es necesario que me contestes ahora, tomate tu tiempo.
Fabricio Oberto se sorprendió ante el ofrecimiento de la chica. 
Dejo pasar un rato y esa misma tarde, cuando la chica volvió a aparecer ante el, le dio la respuesta:
- Te espero esta noche en mi departamento, es la Calle de los Japoneses n° 236 departamento 17.



Así fue como esa noche la chica fue al departamento de Fabricio Oberto. El basquetbolista le ofreció a la chica tomar un licor, La Quesona aceptó, pero en un momento en que Fabricio estaba distraído, la chica metió un líquido en la copa de Fabricio. 



El basquetbolista no se dio cuenta de nada, tomó el licor y comenzó a tener mucho sueño. Tanto que se sentó a una silla.
Cuando se despertó, Fabricio estaba tendido sobre el piso, con las piernas y los brazos atados, mas los pies hacia adelante. Cerca estaba la mesa, donde había un Queso sobre una bandeja. El Queso, un Emmenthal, relucía sus grandes y voluminosos agujeros.
La Quesona se tiro al piso y empezó a hacerle cosquillas en los pies.
     - Pero, ¿Que haces, que es todo esto?
- Es un juego, Fabricio.



La Quesona entonces le hizo cosquillas en los pies, despues se los empezo a lamer, besar y chupar. Cuando termino, le dijo:
-         Vos tenes los pies muy grandes, tus pies huelen a Queso, estan buenos, pero me imaginaba algo mejor. Yo calzo 42, que para una mujer también es un pie muy grande. Toma, olelos, a ver si te gustan.


Atado de pies y manos, Fabricio levantó la vista, y no tuvo otro remedio que olerle, chuparle, besarle y lamerle los pies a la mujer. No tenía olor a Queso, los pies de La Quesona eran como de una fragancia a perfume, no a esos perfumes caros de París, sino a colonia barata del Conurbano bonaerense. No dejaba de ser un aroma agradable. Cuando terminó, La Quesona dándole la espalda a Fabricio tomó una enorme espada con sus manos.
La Quesona se puso delante de Oberto, y este contempló a la chica, que con una soga en la mano, le dijo:
-         Lo siento, Fabricio Oberto, pero soy la Mujer Queso, una asesina serial de hombres, y serás mi próxima víctima.


Fabricio no pudo responder nada. La asesina se pusó a su espalda, y en dos grandes movimientos, le puso una bolsa de nylon en la cabeza y la soga al cuello, comenzó a asfixiarlo y estrangularlo a la vez, en forma lenta. El basquetbolista intentó defenderse, pero atado de pies y manos, nada podía hacer ante la furia criminal de la Quesona, que finalmente dio por finalizada la tarea.
El cadáver quedo sobre el piso, tumbado, justo al lado del Queso. La Quesona arrojó el Queso sobre el cadaver de Oberto, que yacía tumbado sobre el piso con los ojos abiertos y la lengua afuera, la soga al cuello y al bolsa sobre la cabeza.
Al terminar esto, la asesina dijo en voz alta:
-         Fabricio  Oberto.



Y se fue del lugar del crimen en forma tan misteriosa como había llegado. Pero antes tomó las zapatillas de su víctima como trofeo, gigantescas zapatillas, y rato después lucían en la vitrina con los demás pares de zapatos y zapatillas de cada uno de los hombres que había asesinado. Las de Fabricio Oberto tenían la inscripción con el nombre completo de su víctima: 


“Fabricio Raúl Jesús Oberto”.



VERSIÓN ALTERNATIVA

Fabricio Oberto era un muchacho muy alto que trabajaba en un taller mecánico. Por su corpulencia física tenía aspecto de ser un futbolista. Podría haberse dedicado al deporte, pero la vida lo llevó a tener que conformarse con trabajar como mecánico.
Una tarde, atendió a una clienta que era una chica rubia, joven y bella. Dijo llamarse Valeria. La chica era muy amable y simpática. Un día fue por segunda vez y otro empleado, Fabricio, quiso atenderla.
-         No, quiero que me atienda Fabricio - contestó Valeria.


La tercera vez que fue, Fabricio se acercó directamente a atenderla, y la cuarta, Valeria le dijo a Fabricio:
-         ¿Querés tener una noche de sexo conmigo? Si tenes un buen departamento, esta noche te visito. No es necesario que me contestes ahora, tomate tu tiempo.
Fabricio Oberto se sorprendió ante el ofrecimiento de la chica. Dejo pasar un rato y esa misma tarde, cuando la chica regresó, le dio la respuesta:
-         Te espero esta noche en mi departamento, es la Calle de Pearl Harbor n° 236 departamento 17.


Así fue como esa noche la chica fue al departamento de Fabricio Oberto. El hombre le ofreció a la chica tomar un licor, Valeria aceptó, pero en un momento en que Fabricio estaba distraído, la chica metió un líquido en la copa de Fabricio. El hombre no se dio cuenta de nada, tomó el licor y comenzó a tener mucho sueño. Tanto que se sentó a una silla.



Cuando se despertó, Fabricio estaba tendido sobre el piso, con las piernas y los brazos atados, mas los pies hacia adelante. Cerca estaba la mesa, donde había un Queso sobre una bandeja. El Queso, un Emmenthal, relucía sus grandes y voluminosos agujeros.
Valeria se tiro al piso y empezo a hacerle cosquillas en los pies.


     - Pero, ¿Que haces, que es todo esto?
- Es un juego, Fabricio.
Valeria entonces le hizo cosquillas en los pies, despues se los empezo a lamer, besar y chupar. Cuando termino, le dijo:
-         Vos tenes los pies muy grandes, tus pies huelen a Queso, estan buenos, pero me imaginaba algo mejor. Yo calzo 42, que para una mujer también es un pie muy grande. Toma, olelos, a ver si te gustan.


Atado de pies y manos, Fabricio levantó la vista, y no tuvo otro remedio que olerle, chuparle, besarle y lamerle los pies a la mujer. No tenía olor a Queso, los pies de Valeria eran como de una fragancia a perfume, no a esos perfumes caros de París, sino a colonia barata del Conurbano bonaerense. No dejaba de ser un aroma agradable. Cuando terminó, Valeria dándole la espalda a Fabricio tomó una enorme espada con sus manos.
Valeria se puso delante de Oberto, y estecontempló a la chica, que con una espada en la mano, le dijo:
-         Lo siento, Fabricio Oberto, pero soy la Mujer Queso, una asesina serial de hombres, y serás mi próxima víctima.


Fabricio no pudo responder nada. La asesina se pusó a su espalda, levantó la espada y la atravesó en el cuerpo a Fabricio Oberto. El cadáver quedo sobre el piso, tumbado, justo al lado del Queso. Valeria arrojó el Queso sobre el cadaver de Oberto, que yacía tumbado sobre el piso con los ojos abiertos y la espada clavada, de un lado se veía el mango y del otro, la punta. A continuación, la asesina con otro golpe de espada, le arrancó la cabeza.
Al terminar esto, la asesina dijo en voz alta:
-         Fabricio  Oberto.


Y se fue del lugar del crimen en forma tan misteriosa como había llegado. Pero antes tomó las zapatillas de su víctima como trofeo, gigantescas zapatillas, y rato después lucían en la vitrina con los demás pares de zapatos y zapatillas de cada uno de los hombres que había asesinado. Las de Fabricio Oberto tenían la inscripción con el nombre completo de su víctima:
“Fabricio Oberto”.




"La asesina tomó el largo y filoso cuchillo con forma de katana y le cortó la garganta a Fabricio Oberto"


“Sentado y maniatado en una silla, Fabricio Oberto le daba la espalda a Valeria, la asesina. Por eso, no vio que la terrible y sanguinaria asesina se acercaba con una espada, y sin mediar palabra alguna, le cortó la cabeza al basquetbolista”


3 comentarios:

  1. pobre Fabricio Oberto, no merece esto

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  2. no entiendo la asociación del Queso con Fabricio Oberto, igual me gusta el cuento, esta bueno esto de la Quesona Asesina

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  3. Fabián Zelarrayán2 de abril de 2017, 23:09

    les propongo una historia en la cual Fabricio Oberto llega a una mansión ubicada en el medio de las montañas para alojarse allí una noche. Curiosamente es una noche de tormenta. En la mansión se alojan Valeria Mazza, Viviana Canosa, Zaira Nara y Belen Francese. Al día siguiente descubren que Oberto fue asesinado. Aparece en su cama con un puñal largo y puntiagudo clavado en el cuello, el inspector Pufrock se hace cargo de la investigación, para determinar...
    ¿Quien es la asesina? el resto se lo dejo a ustedes

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