martes, 9 de diciembre de 2014

El Rugbier Asesino, los Quesos y los Puñales de Kandahar


El excéntrico millonario Rupert O’Hara llevó a cabo una gran fiesta para más de cien selectos invitados. Entre los invitados estaban todos los integrantes de Los Pumas (1), pues O’ Hara era un gran admirador del rugby.
La fiesta, que iba a durar dos o tres días, servía al millonario para inaugurar su nueva mansión. La propiedad había sido un hotel con numerosas habitaciones que según se decía, en tiempos de la posguerra, había albergado a numerosos nazis. Incluso se comentaba que el propio Hitler habría vivido oculto allí.
Pero esa es otra historia que no nos ocupa a nosotros. Al millonario le hicieron muchos regalos, entre ellos un par de gigantescos puñales hindúes conocidos como los “puñales de Kandahar”. Eran dos enormes puñales de treinta y cinco centímetros que según se decía había pertenecido a los maharajás de la India durante siglos.
A uno de los invitados, un famoso astrologo conocido como Tungel, los puñales no le gustaron nada, y comentó a los invitados:
-         Debés tener mucho cuidado Rupert, con esos puñales, se dicen muchas cosas. Muchos sostienen que estan malditos, a su dueño nunca le ocurrirá nada, o sea que tu no tienes nada que temer, pero según se comenta, en sus propiedades suelen ocurrir crímenes terribles cometidos con esos puñales. Las víctimas han sido todas mujeres, nunca un hombre.
-         Pamplinas, Tungel – dijo el millonario – son solo leyendas.
-         Solo leyendas, sí tienes razón, son solo leyendas – dijo Tungel, como tratándole de no darle importancia a lo que el mismo había dicho minutos antes.
Lo cierto es que la fiesta prosiguió hasta muy entradas las horas de la noche. Muchos de los invitados se retiraron a sus habitaciones. Uno de ellos, el rugbier Carlos Ignacio Fernández Lobbe, mientras lo hacía, se paró a contemplar el puñal y pensó para sí:
-         Entonces que la leyenda sea verdad. Soy un asesino serial, un Queson, y me gustaría cometer un crimen esta noche. Utilizará esos puñales. Dos de las invitadas será asesinadas.

Rato después, cuando todos los invitados estaban durmiendo, el rugbier Carlos Ignacio Fernández Lobbe, vestido con el equipo de Los Pumas y con dos enormes guantes negros que le cubrían la mano, pasó por el salón principal y tomó los dos puñales de Kandahar. Luego pasó por la mesa de los Quesos y tomó un enorme Queso Gruyere. Se colocó los puñales en la cintura y sostuvo con sus manos el Queso. El rugbier se dirigió a los cuartos donde estaban las mujeres.
-         ¿A cual asesinaré? Bueno, que sea algo azaroso. Entraré en aquel cuarto, a ver quien esta.
Carlos Ignacio Fernández Lobbe abrió entonces la puerta de la habitación 471 y vio que en la misma estaba durmiendo la modelo, actriz y conductora Pamela David.
-         Vaya, vaya, es Pamela David, siempre quise asesinarla – pensó Carlos Ignacio Fernández Lobbe – he tenido suerte, esta mina merece ser asesinada por mí.
El rugbier entonces se tiró sobre la cama. Ante el movimiento, Pamela David se despertó, y vio entonces a Carlos Ignacio Fernández Lobbe encima  de ella. La chica intentó defenderse, pero la fuerza del rugbier pudo más, y le hundió el puñal en el corazón. Cuando terminó, el rugbier le tiró el Queso y dijo en voz alta:
-         Queso.
Abandonó entonces la habitación, le dejó el puñal clavado a su víctima, y totalmente despreocupado fue otra vez al salón a buscar otro Queso. Tomó el Queso y se dirigió a otra de las habitaciones, por azar entró a una de ellas. Vio acostada a Daniela Cardone.
-         Vaya, vaya, es Pamela David, siempre quise asesinarla – pensó Carlos Ignacio Fernández Lobbe – he tenido aún mas suerte, esta mina merece ser asesinada por mí y que le tiré un Queso.
El rugbier entonces se tiró sobre la cama. Ante el movimiento, Daniela Cardone se despertó, y vio entonces a Carlos Ignacio Fernández Lobbe encima de ella. Cardone intentó defenderse aún más que Pamela David, pero tuvo que ceder ante la fuerza del rugbier, que le hundió el puñal en el corazón. Cuando terminó, el rugbier le tiró el Queso y dijo en voz alta:
-         Queso.
Al día siguiente, la conmoción fue total cuando se descubrió que Pamela David y Daniela Cardone habían sido asesinadas de una puñalada en el corazón efectuada con el famoso Puñal de Kandahar. El adivino Tungel manifestó:
-         La profecía se cumplió.
La policía rápidamente intervino y ordenó que ninguno de los invitados abandonara la mansión. Los jugadores de rugbiers eran todos sospechosos.
-         Es un escándalo para mí – dijo el millonario – ya me cuestionaban porque decían que Hitler había vivido aca, imagínense ahora con dos mujeres muertas. ¿Ha llegado a alguna conclusión?
-         Por ahora, nada – dijo el Inspector Pufrock – tenemos cosas sueltas que no sirven para nada. De lo que no tengo dudas es que el asesino es uno de los rugbiers o quizás ese adivino, Tungel, el insistió con lo de la profecía.
-         Sea como sea esto es escandaloso.
-         Le advierto que usted tambien es sospechoso.
-         Hay que hacer algo.
-         Vamos a esperar que el fiscal Mallorie intervenga.


Media hora después, el fiscal Mallorie, intervino, este le dijo a Pufrock y al millonario:
-         Aunque no tengamos pruebas, se quien es el asesino. Es Carlos Ignacio Fernández Lobbe, siempre que ese jugador de rugby anda cerca, aparece una mina asesinada con un Queso sobre su cadáver. Es un Queson.
-         ¿Lo arrestamos entonces? – dijo Pufrock – en ese caso cerramos todo y listo. En cuanto a usted, señor O’Hara, es dueño de los multimedios más importantes del país. Su propia prensa se encargará de olvidar el caso.
-         No es tan fácil – dijo O’Hara – pero ¿Está seguro que Nacho Lobbe es el asesino? Pueder ser cualquiera de los demás, Gonzalo Longo, Lucas Ostiglia, Juan Hernández, Santiago Pelan, Patricio Albacete, Miguel Avramovic...
-         No hay dudas que es Fernández Lobbe. Las cámaras que usted puso lo corroboran – señalo el fiscal.
-         Bueno, arréstenlo entonces – dijo O’Hara.
-         No – dijo el fiscal – si me da un millón de dolares podemos simular que estas dos minas murieron en un accidente de auto, que no las apuñalaron ni les tiraron un Queso, usted se salva de todo el escandalo...
-         ... y un asesino seguirá suelto, matando mujeres y tirandole Quesos – dijo O’Hara – No, sí Carlos Ignacio Fernández Lobbe es un asesino, que lo pague.
-         No es tan sencillo – dijo Pufrock – con un buen abogado saldrá impune del asunto y el escándalo para usted será mayor. Escuche al fiscal – Lógicamente Pufrock quería que se hiciera el arreglo, pues una parte importante le iba a tocar.
-         Bueno, señor O’ Hara, lo que podemos hacer es lo siguiente, no simulemos accidentes, no, no, pero sí les haremos creer a los periodistas que estan dos mujeres fueron asesinadas en alguna taberna cerca de aca, pero no aca, ¿Me entiende?
-         Eso me gusta más, necesitamos que sean asesinatos, esas noticias venden muy bien, entonces, le parece bien un millón de dolares, para mí es un vuelto.
-         Un millón doscientos cincuenta mil. Hay que repartirle algo a los forenses – añadio Pufrock – que se divulgue que les han tirado un Queso, eso es sensacionalismo, con lo que van a vender sus publicaciones, recuperará la mayor parte del dinero en poco tiempo.
Así cerraron el acuerdo, y el rugbier Carlos Ignacio Fernández Lobbe, un asesino Queson, quedo nuevamente impune. Incluso participó en numerosos programas y entrevistas de los multimedios de O’Hara hablando del asesinato. La editorial de O’Hara publicó los libros de Tungel y las leyendas de Kandahar, obteniendo un resonante éxito. Lo mismo que los crímenes conocidos como los “Asesinatos Quesones”.

(1) Con el nombre de Los Pumas, a pesar de que su logo es un jaguar, se conoce a la selección argentina de rugby

1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...