lunes, 29 de septiembre de 2014

La Matacarlos (La asesina de los Carlos) Episodio 19 “Carlos Matías Sandes”



El crimen de Carlos Tevez causo una gran conmoción en la Opinión Pública. Las autoridades extremaron las medidas para dar con la temible “Matacarlos” que ya estaba identificada y era legalmente prófuga de la justicia. Carlos Tevez fue su víctima número dieciocho.
Sus identikitis y ordenes de captura abundaban por todos lados.La asesina, una vez más, parecía eludir toda búsqueda, y se alejó de las grandes ciudades, radicándose en una capital de provincia, en la zona del litoral. Estaba decidida a permanecer un tiempo inactiva para pasar lo más desapercibida posible. Una vez más se cambio la identidad, ahora era Laura Soledad Villagran.
Consiguió trabajo en un club dedicado al básquet, cuyo equipo militaba en las ligas de primer nivel, la asesina estaba tranquila pues ningún Carlos al que valiera la pena asesinar aparecía en su camino. Había sí, un Carlos que trabajaba en el buffet, pero era un hombre viejo, y otro joven y morochito, que limpiaba los pisos, pero ninguno de los dos entraba en el target de víctimas que buscaba la asesina.
Una tarde, cuando los basquetbolistas ya se habían retirado del club, la chica entró para limpiar y ordenar el vestuario de los jugadores. Un par de enormes zapatillas talle cincuenta habían quedado sueltas sobre un banco. La chica las agarró y se acercó las zapatillas a la nariz. El olor a Queso era terrible, las zapatillas olían realmente muy mal.



En ese ínterin, ingresó al vestuario otro empleado del club, la chica se apartó las zapatillas de su nariz para que no se dieran cuenta que las había estado oliendo. La chica le preguntó:
-         ¿De quien sos estas zapatillas? Se las olvidaron.
-         ¿De qué talle son? – preguntó el muchacho.
-         Cincuenta en la medida europea, quince en la americana. Es lo que dice la etiqueta – contestó la chica tras ver la etiqueta.
-         Entonces son de Matías Sandes – contestó el muchacho – es el único jugador que calza cincuenta. Tiene los pies más grandes. Llevalas y ponelas en su caja, donde los jugadores guardan sus cosas.
La chica llevó entonces las zapatillas a la caja de Sandes, para dejárselas allí. Era una gran caja donde se solían poner las cosas perdidas de cada jugador. La chica tomó la caja y se fijó de quien era. Cada caja tenía una etiqueta con el nombre de los jugadores. La chica leyó la inscripción, decía: “Sandes, Carlos Matías”.



“Carlos” volvió a leer la chica, sí el tal Matías Sandes se llamaba en realidad Carlos, Matías era su segundo nombre. La asesina ya no pudo contener su instinto criminal, había encontrado a su próxima víctima, la número trece. Un basquetbolista que medía dos metros y calzaba cincuenta. La víctima ideal y soñada.
La asesina se imaginaba asesinando al basquetbolista, durmiéndolo primero con algún liquido o una pastilla, para atarlo en una cama o en una silla, y después, apuñalarlo, balearlo o ahorcarlo con una soga, y por supuesto, tirarle un Queso, una gran horma de Queso Gruyere, con grandes y voluminosos agujeros.
La asesina se dirigió a los registros del club y averiguo donde vivía Carlos Matías Sandes. En una casa de la Calle de Mercurio, allí iría con el pretexto de devolverle las zapatillas. La asesina fue entonces a su departamento, se puso la ropa de color negro que solía utilizar cada vez que mataba a alguien, incluyendo los guantes negros, y guardo en su cartera, un gran cuchillo y un revolver calibre cuarenta y cinco con silenciador. Mientras se dirigía a la casa de Sandes, pasó por la Quesería, y compró una gran horma de Queso Gruyere.



La asesina esperaba que Sandes estuviera solo en su casa, de lo contrario el plan se podría complicar, bueno en en caso de que hubiera otra persona, la asesina estudiera el terreno y el panorama, pero sí el basquetbolista estaba solo lo asesinaría sin piedad alguna.
Por fin llegó al lugar, era el número 247 de la Calle de Mercurio. La asesina tocó el timbre, y una voz de hombre, preguntó:
-         ¿Quién es?
-         ¿El señor Carlos Sandes? – preguntó la asesina – Soy Laura, empleada del club, hoy se olvido unas zapatillas después del entrenamiento.
El muchacho abrió y la asesina contempló a quien sería su próxima víctima: un joven muy alto y patón, de cabellos negros, que medía dos metros de altura y calzaba cincuenta, con un rostro bien parecido y guapo, muy lindo. El basquetbolista le dijo:
-         Pasa, es verdad, no me dí cuenta que deje unas zapatillas – contestó Sandes – soy Carlos Sandes, aunque casi todos me conocen por mi segundo nombre, que es Matías.
-         ¿Matías? ¿Preferís usar tu segundo nombre teniendo un nombre tan hermoso como Carlos? – dijo la chica.
-         Es que en mi familia todos nos llamamos Carlos, por eso me acostumbré a usar mi segundo nombre, si no cuando alguien llamaba a Carlos, todos nos dabamos vuelta.
La chica entró a la casa de Sandes y le dio las zapatillas.
-         Aca tenes las zapatillas, Carlos. Y además te traje algo más, en el club dejaron un regalo para vos. Espero que te guste. Es esto – La asesina puso entonces el Queso sobre una mesa.
-         ¡Un Queso! – dijo sorprendido Carlos Sandes – Me encantan los Quesos, me lo voy a comer entero yo solo.



La asesina comenzó a ver a su alrededor y percibió que Sandes estaba solo, era entonces la ocasión ideal para asesinarlo. El basquetbolista le dijo a la chica:
-         Te conozco del club. Sos muy linda. No te vayas. ¿Querés tener sexo conmigo? La podemos pasar muy bien.
La chica contestó:
-         Con todo gusto, Carlos, perdón, Matías, si es así como preferís que te llamen.
-         Es lo mismo, aunque todos me conozcan como Matías, si te gusta llamarme Carlos, hazlo. Soy un Carlitos, así lo dice mi documento.
-         Primero voy al baño, Carlos, y después disfrutaremos del sexo.
La asesina entró al baño, se desnudó, aunque siguió teniendo los guantes negros en sus manos, y sacó el cuchillo, decidió entonces que apuñalaría al basquetbolista. Antes de salir, la asesina vio al basquetbolista que la estaba esperando, acostado en un sofá con sus dos enormes pies sobresaliendo del ángulo inferior. Le llamó la atención que Sandes tuviera guantes negros en sus manos.



La asesina salió entonces del baño escondiendo el cuchillo detrás de su espalda. Comenzó a acercarse hacia donde Sandes, se puso en una posición desde saltaría sobre el cuerpo del basquetbolista, para apuñarlo en forma salvaje.
 Iba a hacerlo, cuando de repente, el basquetbolista le dio dos brutales patadas con su pie talle cincuenta. El golpe fue tan fuerte que la asesina cayó de bruces al piso y soltó el cuchillo de sus manos. Sandes se levantó rapidamente del sofá y volvió a golpear a la asesina sobre el piso, le dio más patadas, e impidió que la chica pudiera agarrar el cuchillo.
-         Conmigo no, “Matacarlos”. Habrás podido matar a muchos Carlos, pero a mí no. Te descubrí y ahora morirás en tu ley.



Carlos Matías Sandes tomó entonces un gran machete que tenía escondido debajo del sofá y lo descargó sobre el cuello de la chica, le dio tres golpes brutales, hasta que finalmente la decapitó. Así murió la Matacarlos, asesinada por un Carlos.


Sandes tomó el Queso que la asesina le había llevado y lo tiró sobre el cadáver de la asesina, ya ajusticiada, mientras lo hizo dijo en voz alta:
-         Queso.



Después llamó a la Policía. En la declaración dijo lo siguiente:
-         Mi nombre es Carlos Matías Sandes. Acabo de matar a una mujer en defensa propia. Intento asesinarme con un cuchillo, me defendí y le corté la cabeza con un machete. Creo que es la asesina serial conocida como la “Matacarlos” que asesinó a dieciocho hombres, entre ellos a Carlos Tevez.
La justicia procesó a Carlos Matías Sandes por homicidio culposo, pero entendiendo que actuó en legítima defensa rapidamente no lo juzgaron ni lo condenaron, y la causa quedo archivada.




Epílogo

La policía dio a conocer los detalles del caso, ya resuelto, tras allanar el departamento de la asesina, donde tenía un diario personal que relataba con detalles cada uno de sus crímenes.
- En el día de ayer fue asesinada la señorita Ana Laura Quesada, también conocida con otros nombres como Alejandra Julieta Cazón, Mariana Fernanda Monzón y Laura Soledad Villagran. Esta chica se hizo famosa por ser la “Matacarlos”, la temible asesina serial que mató a dieciocho hombres todos llamados Carlos. 
Actuo en principio movida por una venganza personal, a raíz de ser la única sobreviviente de un horrible cuadruple crimen que ocurrió siendo niña, cuando fueron asesinadas su madre, su tía, su hermana y la mucama. Cometida la venganza, pues la chica asesinó a los cuatro culpables del hecho, todos llamados Carlos, la asesina continuó cometiendo crímenes sin sentido elegiendo como víctimas a hombres que se llamaban Carlos. La más famosa de estas víctimas fue Carlos Tevez. Finalmente, la asesina intentó apuñalar al basquetbolista Carlos Matías Sandes que, en un acto de legítima defensa, la decapitó.
Así concluye la historia de una asesina serial sanguinaria e implacable conocida como “la Matacarlos” porque todas sus víctimas, en total doce hombres, se llamaban Carlos, y sus días concluyeron asesinada por un Carlos, que le cortó la cabeza y le tiro un Queso.


FIN 
 La historia viene de Episodio 18 "Carlos Tevez (Carlitos Tevez)"

1 comentario:

  1. Muy gracioso... Carlos Matías Sandes, basquetbolista de la Liga Nacional, que jugó en Boca y Sionista, puso fin al reinado de la "Matacarlos" que asesinó a nada más ni a nada menos que a Carlitos Tevez... que delirio enfermo... pero divertido

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...