lunes, 29 de septiembre de 2014

La Matacarlos (La asesina de los Carlos) Episodio 17 “Carlos Simoni”



Carlos Patricio Simoni salió del entrenamiento de básquet como todos los días. Se trataba de un ex basquetbolista que ahora seguía vinculado al deporte como entrenador. Lógicamente, como todo basquetbolista era muy alto (medía dos metros) y patón (calzaba cincuenta). Llegó a la camioneta que estaba estacionada en el Parking, abrió las puertas e ingresó a la misma como cualquier otro día. Se estaba incorporando en el asiento delantero, cuando notó que una figura femenina, una chica alta y rubia, emergía de los asientos traseros. Carlos se dio vuelta, y la chica le inyectó una jeringa en el cuello. El basquetbolista se desvaneció de inmediato y se sumergió en un sueño intenso y profundo.
Cuando reaccionó, un par de horas después, el basquetbolista estaba atado de pies y manos a una silla, una especie de silla de dentista, no podía moverse. No sabía donde estaba, era un cuarto oscuro y húmedo, como de una fábrica abandonada. Simoni observó que frente a el había una mesa con un gigantesco Queso Gruyere, y al lado de la mesa había una chica, de cabellos largos y rubios, con un elegante vestido de color negro, y con sus manos, enfundadas en un par de guantes negros de cuero, la chica sostenía un enorme, largo y filoso cuchillo.
El basquetbolista se aterrorizó al ver a la chica frente a él con un cuchillo en mano, y más con semejante cuchillo, era realmente gigantesco, y solo atinó a balbucear:
-            ¿Quién sos? ¿Qué querés?
-           Mi nombre es Lorena Quesada – fue la respuesta de la chica – soy la “Matacarlos”, la asesina de los Carlos, ya maté a dieciséis de los tuyos, vos vas a ser mi víctima número diecisiete.
-            ¿Estas loca? ¿Porqué? ¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡Una loca quiere matarme! – empezó a gritar desesperado el basquetbolista.
-           Podes gritar lo que quieras, pero no va a venir nadie. No te va a escuchar nadie, pero te voy a dar una chance de sobrevivir, una prueba de supervivencia, aunque será muy difícil que la puedas superar.
La chica entonces dejó el cuchillo sobre la mesa  y tocó un botón, el asiento donde estaba atado el basquetbolista se incorporó para adelante, quedando sus enormes pies al descubierto. La asesina sacó entonces una pluma, a la vez que empezó a acercarse al basquetbolista, y con la pluma, empezó a hacerle cosquillas en los pies.
-           Esta es la prueba, Carlitos – dijo la asesina – ver si resistís las cosquillas en los pies.
El basquetbolista no podía soportar las cosquillas, trataba de moverse de un lado a otro, se ría todo el tiempo, era una tortura realmente insoportable para cualquiera. Mientras le hacía cosquillas en los pies, la asesina acercaba su nariz a los pies del basquetbolista, los olía y entonces le dijo a Simoni:
-           Que olor a Queso que tenes, como todos los Carlos, sos un Queso, siempre les digo lo mismo a mis víctimas, yo no asesino hombres, asesino Quesos, y vos sos un Queso, como todos los Carlos, no tengo otra alternativa que asesinarte.
El basquetbolista quedó paralizado por el miedo y el terror. La asesina tomó el cuchillo y se acercó hacia su víctima. Dio una vuelta alrededor de la silla y se puso detrás de Simoni, la asesina entonces tomó con fuerza el cuchillo, lo puso sobre la garganta del basquetbolista, y le cortó el cuello, la herida fue lo suficiente profunda, no hizo falta nada más. La sangre chorreo por todos lados, y salió tanto por la garganta como por la boca del basquetbolista degollado. La asesina no tardó en abandonar el lugar pronunciando en voz alta el nombre de su víctima, la decimoseptima:
- Carlos Patricio Simoni.

 La historia viene de Episodio 16 "Carlos Berlocq" y continuará en Episodio 18 "Carlos Tevez (Carlitos Tevez)"

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