domingo, 4 de mayo de 2014

Mi amigo Carlos (el asesino)




Era un lunes por la noche, las ocho o nueve, cuando Carlos, tras comer un Queso, comenzó a escribir un papel cinco nombre de mujer. “Paula”, “Lorena”, “Valeria”, “Andrea”, “Giselle” y le dijo en voz alta a Diego, su amigo:

-         Las asesinaré, una por una. A Paula la apuñalaré con este gigantesco cuchillo, a Lorena la voy a matar con un revolver, ese con silenciador. ¡Pum! ¡Pum! Le voy a disparar todo el cargador, ocho, nueve, balazos. Con Valeria voy a usar el bate de béisbol, se lo voy a pegar en la cabeza una y otra vez. A Giselle la voy a estrangular, con mis propias manos. Y por último, a Giselle, la voy a decapitar con esa hacha. Le voy a cortar la cabeza, y después voy a poner la cabeza en una bandeja. ¡Ja, ja! Las voy a matar a todas. A Paula hoy mismo, que es lunes, a Lorena mañana martes, a Valeria el miércoles, a Andrea el jueves y a Giselle el viernes. Recuerdo que en “El Pulpo Negro” los asesinos tiraban un pulpito sobre sus víctimas. Pues bien, yo no tiraré un pulpito, no hace falta. Tiraré un Queso. Sobre el cadáver de cada una de mis víctimas habrá un enorme Queso Gruyere, una horma gigantesca, que va a sobresalir por su tamaño y por los agujeros. Pasaré a la posteridad como “Carlos, el Queson”.

-         ¿Estas loco, Carlos? – le contestó Diego, aunque tomó todo eso como una simple broma - ¿En serio vas a matar a todas esas mujeres? Lo siento, pero lo voy a impedir.

-         ¡No lo harás! – dijo Carlos - ¡Nadie me impedirá cometer esos asesinatos!

-         ¿Me vas a matar, acaso, a mí también? – preguntó Diego.

-         De ninguna manera, soy un asesino de mujeres, además vos sos mi amigo, no quisiera cargar con el remordimiento de tu muerte.

-         ¿Entonces que vas a hacer, Carlos?

-         Dormirás una semana entera, después te despertarás, pero ya será tarde, pues ya habré asesinado a esas mujeres y les habré tirado un Queso.

-         ¿Qué me vas a dar? ¿Un somnífero?

-         Ya te lo dí, Federico. En esa copa que acabas de tomar, ja, ja, en breve comenzarás a sentir mucho sueño, y no podrás impedir los crímenes que voy a cometer.

-         ¡Carlos! ¡Estas loco! – Diego empezó a sentir mucho sueño y se quedó dormido.
Carlos entonces tomó los guantes negros y se los puso en las manos, se vistió totalmente de negro, tomó un enorme cuchillo, se puso los gigantescos zapatos que usaba (Carlos mide como dos metros y calza cincuenta) y agarró el Queso. Esa misma noche comenzaría su sangrienta saga criminal.



1 comentario:

  1. "Con Valeria voy a usar el bate de béisbol, se lo voy a pegar en la cabeza una y otra vez" lo único que no me gustó :p no debería ser " voy a golpearla en la cabeza" se lo voy a pegar me suena a que va a agarrar la gotita o la plasticola y se lo va a poner de moño jaj Salu2

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