martes, 1 de abril de 2014

Carlos Arroyo y Wanda Nara en la Costa Azul



En un lujoso hotel de la riviere francesa, entre Niza y Cannes, se hospedaban Wanda Nara y Mauro Icardi. Los dos casi no salían del hotel, preferían tener sexo desenfrenado, en vez de disfrutar de los encantos de la Costa Azul. Una noche, como siempre, decidieron pedir que le llevaran la cena al cuarto, en vez de bajar a comer al restaurant. Cuando llegó la comida, un hombre muy alto ingreso a la habitación.
Se trataba de Carlos Arroyo, el basquetbolista puertorriqueño, que estaba vestido con la casaca de los Detroit Pistons, un par de guantes negros y sin calzado, estaba descalzo. Carlos entró a la habitación llevando una mesa con la bandeja de la comida. Tanto a Wanda como a Mauro les llamó la atención la vestimenta de quien creía un mozo.
-         Buenas noches – dijo en castellano Carlos Arroyo – soy puertorriqueño, bien boricua, por eso hablo vuestra lengua, y no la de los french garcons. Les traigo la comida. Espero que la disfruten.
-         Qué suerte – dijo Wanda – ya estaba harta de estos chabones franceses que hablan con una papa en la boca.
-         ¿Vestido de basquetbolista? ¿Porqué? – preguntó Icardi.
-         Hay una convención de la NBA en Cannes, ¿No se enteraron? Yo uso la de los Detroit Pistons. Carlos Arroyo jugó en ese equipo en 2005/06. Ese jugador, además de ser puertorriqueño, se llama Carlos Arroyo, igual que yo.
Carlos Arroyo dijo ser Carlos Arroyo, pero se dio cuenta que ni Wanda ni Mauro lo conocían, evidentemente ninguno de los dos sabía un pomo sobre la NBA. Mejor para los planes de Carlos, que abrió la bandeja, y para sorpresa de los dos huéspedes, no estaba la Pavita que habían pedido, sino una gigantesca horma de Queso Gruyere.
-         ¿Queso? ¡No pedimos Queso! – dijo Mauro.
-         Lo sabemos, esto es una gentileza de la casa – aclaro Carlos.
-         Esto es una locura – dijo Wanda – llamaré a la conserjería, aunque no se hablar francés, de alguna manera me haré entender.
-         No llamarás a nadie – dijo Carlos Arroyo, y mientras lo hacía, apuntaba tanto a Wanda como a Mauro con una escopeta tipo Winchester 73.
-         Les aconsejó que se queden callados, de lo contrario dispararé, siéntense ahí con las manos en alto, no dudaré en asesinarlos.
Tanto Wanda como Mauro obedecieron al basquetbolista y se sentaron. Carlos los ató con las manos atrás, y les puso una mordaza en la boca a cada uno, además a Mauro le puso una venda en los ojos, no así a Wanda. Tanto el chico como la chica estaban aterrorizados. Carlos sacó una jeringa y se la inyectó a Mauro, que quedó dormido.
- Dormirá un buen rato, no te preocupes, Wanda, en un par de horas estará bien - le dijo Carlos Arroyo a la chica - Ahora oleras mis pies.
El basquetbolista levantó primero su pie derecho, después el izquierdo, y los puso sobre la cara de la chica, que obligada debió olérselos. Carlos Arroyo tenía un intenso olor a Queso en cada pie. Cuando terminó Carlos Arroyo levantó la Winchester 73 y apuntó hacia Wanda, la asesinó efectuando tres disparos, no hicieron falta más. El cadáver de Wanda Nara quedo sentado en la silla, mientras Mauro Icardi dormía a su lado, el asesino tomó el Queso y lo tiró sobre el cadáver de la mujer.
-         Queso – dijo en voz alta, y el puertorriqueño se fue de la misma forma misteriosa en como había llegado.
Rato después, el empleado del hotel que debía llevar la comida, un muchacho que no sabía hablar ni una palabra en castellano, descubrió la horrible escena. La noticia causó una gran conmoción en la opinión pública. Mauro Icardi fue internado, preso de un ataque de pánico, mientras balbuceaba en forma constante:
-         Carlos Arroyo, Carlos Arroyo, Carlos Arroyo.
Esa misma tarde a Icardi le mostraron una foto del basquetbolista puertorriqueño, Icardi dijo:
-         Ese es, ese es el asesino, ese es el que mató a Wanda y le tiró un Queso.
El jefe de la policía de Cannes dijo:
- Cela est impossible. Hier soir, Carlos Arroyo à l'époque jouait au basket-ball en la Turquie. Ce mec est fou, vous devrez peut-être déclaré irréprochable (1).
¿Como hizo Carlos Arroyo para estar en Turquía y simultaneamente en la Costa Azul Francesa ? C'est un mystère

(1) Esto es imposible. Anoche Carlos Arroyo a esa hora estaba jugando al basquet en Turquía. Este tipo esta loco, quizás deba ser declarado inimputable.

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