sábado, 29 de marzo de 2014

El sexto Carlos (el sexto Queson)



Erase una vez un jugador de rugby, alto, robusto y patón, llamado Carlos Alejandro Elder, pero al que todos conocían por el apodo de “Charlie”. En una ocasión, tras un partido de rugby, en un tercer tiempo Charlie conoció a Verónica, la novia de otro rugbier, Patricio Albacete, un gigantón que medía como dos metros. Charlie comenzó a hablar con Verónica, y surgió entre ellos una inocultable química, al punto tal que en forma secreta quedaron en volverse a ver el jueves de ese misma semana.
Como quien no quiere la cosa, Charlie y Verónica se convirtieron en amantes, dos o tres veces por mes se veían, solo para tener sexo siempre en el mismo hotel alojamiento, ubicado en el centro de la ciudad.


A pesar de tener relaciones íntimas con la chica, Charlie contrato a un detective privado para tener datos sobre Verónica. El detective Mark Famaulina le pasó un detalle informe sobre el pasado de la chica.
-         Tu amante tiene una historia muy trágica, Carlos – le dijo Mark mientras le entregaba el informe a Charlie.
-         ¿En serio? ¿Porqué le decís?
-         Su madre y sus cuatro hermanas han muerto todas asesinadas por Quesones, una por una, siempre en cada uno de los crímenes el asesino se llamaba Carlos, y les tiraron un Queso.
-         Vaya, que extraña coincidencia, contame más...
-         En el informe tenes todo detallado, Carlos, pero te voy adelantado lo más importante. La madre de la chica, Ana María Perez, fue una prestigiosa modista y era dueña de una de las boutiques más caras de la ciudad. Fue brutalmente asesinada por su esposo de ese momento, Carlos Calvo, que le dio como cuarenta y cinco puñaladas, y después le tiró un Queso.
-         ¿Se trató de un crimen pasional?
-         No. Carlos Calvo era un asesino. Había apuñalado a otras mujeres, entre ellas a sus dos esposas anteriores y a Laura Montes, la mejor amiga de Ana. Por este crimen lo detuvieron, y el testimonio de Ana fue vital en el juicio para que lo condenaran a prisión perpetua.
-         ¿Entonces estaba preso?


-         Sí, pero escapó en un motín, y fue en esa ocasión cuando aprovechó la oportunidad para asesinar a Ana.
-         Una historia muy curiosa... ¿Y qué paso con las hermanas?
-         En realidad, tres medias hermanas y una hermana, pues Ana tuvo una vida sexual muy intensa. Carlos Calvo fue su quinto marido, el cuarto, Carlos Monzón, que murió en un accidente carretero, era el padre de Verónica, y de la otra chica, Andrea, que fue baleada por un joven llamado Carlos “Charlie” Reich.
-         ¿Y las otras tres?
-         Eran hijas de Ana con tres hombres diferentes, todas mayores que Verónica. La mayor, Paula, fue apuñalada por el futbolista Carlos Bossio; la del medio, Lorena, también murió acuchillada aunque por un rugbier, Carlos Ignacio Fernández; la más chica, Valeria, fue degollada con un enorme cuchillo por el basquetbolista Carlos Delfino.
-         ¿Y todo esto cuando ocurrió?
-         Hace muchos años, a Ana la mataron en 1991; a Paula en 1996, a Lorena en 1999, a Valeria en 2002, a Andrea en 2004...
-         Vaya, vaya, todo muy curioso. ¿Y siempre les tiraron un Queso?
-         Siempre, en todos los crímenes, los asesinos tiraron Quesos sobre los cadáveres de sus víctimas, por eso se dice que cada uno de estos asesinos es un Queson. Carlos, lee el informe completo, ahí te vas a enterar de más cosas.


Así finalizó la reunión entre Carlos Elder y el detective privado. Charlie comenzó a pensar mucho sobre todo lo que se había enterado. El extraño destino de Ana y sus hijas, todas asesinadas por hombre llamados Carlos, todos “Quesones”, y como Verónica, su amante, era la única sobreviviente.
De repente, a Carlos lo asaltó una idea y pensó en voz alta:
-         Soy el sexto Carlos. No es casual que el destino haya querido que la conociera a Verónica. Debo asesinarla, es el destino, soy el sexto Carlos. No hay dudas. La asesinaré y le tiraré un Queso... como hicieron los otros...


Aquel jueves, Charlie fue a verla a Verónica. La diferencia con otras veces es que esta vez compró un Queso en el camino. Era uno de esos Quesos de cáscara roja, llamados “Pategras”. Carlos llegó al hotel donde siempre se reunía con Verónica. Tras estar totalmente desnudo, cuando iba a tirarse en la cama para tener sexo con la chica, esta le preguntó:
-         Carlos, ¿Porqué tenes esos guantes negros en las manos?
-         Porque soy un asesino, Verónica, un Queson, no podrás escapar a tu destino... como tu madre y tus hermanas serás asesinada por un Carlos... y yo soy ese Carlos.
-         ¡Socorro! ¡Quieren asesinarme! – comenzó a gritar desesperada la chica.
Carlos se tiró encima de ella y con sus manos la agarró del cuello, a continuación, empezó a estrangularla. La chica intentó defenderse pero nada pudo hacer. Cuando ya estaba muerta, Carlos sacó sus manos del cuello de sus víctima, agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver de Verónica.
-         Queso – dijo en voz alta, se vistió y abandonó la habitación.
Así se cumplió el destino, Charlie Elder era el “sexto Carlos”, el sexto “Queson”.



1 comentario:

  1. Me estoy cagando de risa con estos Cuentos Quesones, ja, ja, ja

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