martes, 24 de diciembre de 2013

La chica que quería matar a Carlitos Tevez





Erase una vez una chica muy joven, de no más de veintidós o veintitrés años, cuyo nombre era Lorena. Era una chica rubia, muy bella, simpática, la novia que cualquier chico de esa misma edad quisiera tener. El problema es que esta chica no era como las demás chicas, en realidad era una psicópata, que tenía una extraña y enfermiza obsesión: deseaba asesinar a Carlos Tevez. Así de simple: quería matar a Carlitos Tevez, al “Apache”, al “Jugador del Pueblo”.


Lorena se imaginaba baleando a Carlos Tevez, acuchillándolo, decapitándolo con un hacha, ahorcándolo con una soga, matándolo a golpes con un bate de béisbol, darle a beber o a comer algo envenenado, cortándolo en dos con una sierra eléctrica, todos los ideas ideaba un plan diferente pero siempre el resultado era el mismo: deseaba asesinar a Carlos Tevez.
Un buen día Lorena, a quien de ahora en más llamaremos “la asesina”, decidió pasar a la acción. Se dirigió al mercado negro, y compró un arma con silenciador, a la que dotó de ocho balas. A continuación fue a una Quesería y adquirió la horma más grande que había de Queso Pategras, esos Quesos de cascara roja con agujeros.



Hechas esas dos compras, la asesina se dirigió a la concentración donde estaba el equipo donde jugaba Carlitos Tevez. “Cuando lo tenga frente a mí, le dispararé las ocho balas que tengo en el cargador y después tiraré un Queso sobre su cadáver” pensó la asesina.
La asesina estaba dispuesta a esperar a Carlos Tevez todas las horas que fuera necesario. Esa noche lo asesinaría. De repente, casi por arte de magia, Carlitos estaba frente a ella. La asesina, entonces, le dijo:
-         Carlitos, ¿Me firmas un autografo?
-         Claro, nena, ¿Cómo te llamas?


La asesina desenfundó el revolver y lo sostenía con unos guantes negros, mientras apuntaba hacia Carlitos. El futbolista se sobresaltó al ver a la chica que estaba dispuesto a asesinarlo. La asesina efectuó dos disparos, pero Carlitos logró salir ileso de los dos, a la vez que le dio dos golpes de piña a la chica. Ambas piñas Carlitos se la asestó directamente en la cabeza.
La asesina soltó el revolver, que Tevez lo agarró con sus manos.
-         ¿Me ibas a matar, nena? – le dijo Carlitos a la chica, a la vez que tomó el revolver y apuntó hacia la asesina – Lo siento, nena, pero no tengo elección. Ahora soy yo el que tiene el revolver.


Carlitos disparó y el balazo se incrustó directamente en la nuca de la asesina, que quedó muerta de inmediato. Tevez tomó el Queso que la asesina había llevado para tirarle y lo tiró sobre el cadáver de la chica que minutos antes había intentado asesinarlo.
-         Queso – dijo Carlitos.


Sin mediar otra palabra ni acción, Carlos se dirigió nuevamente hacia la concentración. Al parecer, nadie había visto el incidente-. Sus compañeros le preguntaron:
-         ¿Paso algo, Carlitos?
-     Nada, una loca que quería un autografo. Ya me la saque de encima. No va a molestar más.


5 comentarios:

  1. Cambio de roles, excelente cuento, las dos ilustraciones son buenisimas

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  2. Michael Macavilca Mejía27 de diciembre de 2013, 1:44

    Eres directo y frio en las escenas. Muy bueno. Me encantaria leerte en una escena de vendeta de mafiosos o algo asi. Tus escenas complementan bien un texto largo de intrgas. =)

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  3. Very dificul ajjajaajajajajajajjajajajajaj XD la saco del estadio esa imagen

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  4. excelente, Carlos tiene pinta de asesino, esas fotos estan buenisimas

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