jueves, 26 de diciembre de 2013

El Asesino tiene olor a Queso



Erase una vez dos jóvenes modelos, muy bellas y entrañables amigas ellas dos, cuyos nombres eran Jessica Toscanini y Lara Bernasconi. Al finalizar una sesión fotográfica, un buen día Jessica le dijo a Lara:
-         Me acaba de llamar Giselle, nos invitó a las dos al cumpleaños de Carlos.
-         ¿Carlos? – fue la respuesta de Lara - ¿Cuál Carlos? Conozco muchos Carlos.
-         Si te dije Giselle, me refiero al novio de ella, Carlos Bossio.
-         Uy, a ese Carlos no lo soporto, es muy pedante, fanfarrón, siempre esta llamando la atención.
-         Yo también tengo la misma opinión sobre él, además tiene un olor a Queso apestante, intenso, sofocante. Es re alto, mide un metro y noventa y cinco, y tiene unas pies re grandes, calza cincuenta, le tienen que hacer zapatos a medida.
-         Me acuerdo en el cumpleaños de Giselle, este Carlos se sacó los zapatos y todos nos desmayamos del olor a Queso que tenía. Muy fuerte.
-         Bueno, en ese caso, iremos a la fiesta, y le regalaramos algo que necesita, un desodorante, un talco para pies, un Efficient.
-         Excelente idea, la acompaño.
Pasaron unos dias y llegó el viernes, Lara y Jessica concurrieron al cumpleaños de Carlos Bossio, llevaron dos grandes paquetes como regalos. El agasajado concurrió a recibir a las invitadas.
-         Hola chicas, bienvenidas – les dijo Carlos.
-         Hola Carlos – dijo Lara – espero que te guste el regalo. Aca lo tenes, es de las dos.
Carlos abrió el paquete y para su sorpresa eran dos grandes paquetes de desodorantes para pies, de la marca Efficient. A Carlos le pareció una broma de mal gusto, y no pudo disimular su fastidio al ver el regalo.
-         ¿Qué significa esto, chicas?
-         Es para tus pies, para que huelen bien, Carlitos.



A las dos chicas Carlos les parecía un zopenco y le regalaron algo que era para el churrete. La fiesta transcurrió y pese a la evidente broma, las chicas la pasaron muy bien. Fue una fiesta muy extraña, las chicas se dieron cuenta que entre los invitados la mayoría de los hombres se llamaban Carlos y además, que en lugar de torta (o pastel) de cumpleaños, había un Queso. Un enorme y gigantesco Queso.
Un par de noches después, Lara se encontraba muy tranquila en su departamento y se echo a dormir como cualquier otro día. Cuando despertó, intentó moverse, pero estaba atada de pies y manos. Totalmente inmovilizada. De repente, vio como un enorme y gigantesco pie de hombre se poso sobre su cara. El olor a Queso de este pie era apestante, intenso y sofocante.
-         Espero que disfrutes del olor a Queso que tengo en los pies – era la voz de Carlos, de Carlos Bossio, Lara la reconoció inmediatamente – como verás no use ese polvo de mierda que me regalaste el otro día.
Lara intentó zafar pero no pudo, debió oler el pie de Carlos Bossio. Primero, el pie derecho, después el izquierdo.
-         Gracias Lara, seguramente te gusto mucho mi olor a Queso. Ahora le toca a tu amiga.


















Lara intentó volver a un costado y vio como su amiga Jessica, también estaba atada de pies y manos a la cama, sin poder moverse.
-         Jessica, tu amiga Lara ya disfrutó de mi olor a Queso, ahora llegó tu turno – le dijo Carlos Bossio. Carlos primero puso su pie derecho sobre la cara de Jessica y luego el izquierdo.
Finalizado el ritual de los pies, Carlos tomó un enorme cuchillo con los guantes negros con las que tenía envueltas sus manos, y les dijo a las chicas:
-         El otro día me jugaron una broma pesada, no sabían que se metían con un asesino serial. Soy el “Queson”, el asesino serial que apuñala chicas como ustedes y después les tira un Queso. Lo siento, pero ambas morirán.
Sin mediar ninguna palabra más, Carlos apuñaló salvajemente a las dos chicas, a una le dio como setenta cuchillazos, a la otra unos ochenta, al finalizar tomó un Queso, lo tiró sobre el cadáver de Lara y dijo en voz alta:
-         Queso.
Tras realizar esto, tomó otro Queso, lo tiró sobre el cadáver de Jessica y dijo en voz alta:
-         Queso.
Carlos Bossio se retiró del lugar con la misma impunidad con la que había llegado, pensando en quien sería su próxima víctima.

1 comentario:

  1. Y obvio, si son los cuentos Quesones, ¿A que va a oler el asesino?

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