lunes, 9 de diciembre de 2013

Carlos Suarez, El Verdugo Queson



El entrenamiento de baloncesto había finalizado y casi todos los jugadores se habían retirado, solo quedaban dos, Marc Gasol y Carlos Suarez. A Marc le sorprendió ver a Carlos con un hacha, bien grande y reluciente, como si recien hubiera estado afilada. El basquetbolista no pudo evitar preguntarle a su compañero:
-         Carlos, ¿Qué estas haciendo con esa hacha?
-         La ví en un negocio, cerca de la Puerta del Sol, esas tiendas que venden antigüedades, me gustó y la compre.
-         Tene cuidado, Carlos, le podes cortar la cabeza a alguien – dijo en tono de broma Marc.
-         Siempre he fantaseado con esto, con cortarle la cabeza a alguien – respondió Carlos, que levantó el hacha y dio un golpe en el aire, para asombro de Marc.
-         No me cortarás la cabeza a mí, Carlos...
-         Tranquilo Marc, no le cortaría la cabeza a un hombre, pero sí a una mujer.
-         ¿Estas hablando en serio, Carlos? ¿Qué te fumaste? – Marc creía que su compañero estaba totalmente loco o drogado.
-         Claro que estoy hablando en serio, Marc. En una vida anterior fui verdugo. Le cortaba las cabezas a mujeres culpables de algún delito.
-         Me estas jodiendo, Carlos.
-         Bueno, puedes creer lo que quieras. Era un tiempo muy antiguo, a las mujeres culpables de algún delito las mataban y les tiraban un Queso. Soy Queson. Para ser uno de esos verdugos, era obligatorio llamarse Carlos.
-         Todo eso es una locura – dijo Marc.
-         Tengo ganas de cortarle la cabeza a una mujer, pero no puede ser una chica inocente, debe ser alguien culpable de algún delito.
-         Chau, Carlos, te dejo, voy a ser de cuenta que esta conversación nunca existió.
-         No hay problemas, Marc, que tengas un buen regreso a Barcelona. Adeu, como parlan en catalá.
Pasaron algunos días, y efectivamente, Carlos Suarez buscó una víctima a la que asesinar, comenzó a rastrear en las páginas y archivos policiales, y encontró a una chica, de nombre Isabel, que había asesinado a su novio de varios disparos, y que favorecida por un increíble fallo judicial, estaba libre.
-         Esa chica es una asesina. Mató al novio, debo ajusticiarla – pensó Carlos Suarez – seré un nuevo Dexter, la versión Dexter de los Quesones.
Carlos Suarez espero a la chica en el pasillo del edificio donde vivía, vestido totalmente de negro, la durmió con una jeringa, y la secuestró, la llevó a una casa abandonada, bastante lejos del centro de Madrid, en el camino de Alcala de Henares.
La chica se despertó y para su sorpresa, estaba encadenada, Carlos le dijo:
-         Asesinaste a tu novio, ahora morirás, ajusticiada por el crimen que habeis cometido, y que la justicia debió condenarte.
Amordazada la chica no contestó, solo recordó la cara de su novio cuando lo asesinó. Carlos Suarez levantó el hacha y descargó el golpe sobre la mujer. Así la decapitó. Después le tiró un Queso, cumpliendo con el ritual. Carlos Suarez era Queson. Antes de abandonar la escena del crimen, Carlos Suarez dijo en voz alta:
-         Queso.
Y se fue, al día siguiente, todo Madrid hablaba del crimen, en poco tiempo, toda España y Europa se pobló de mujeres decapitadas por Carlos Suarez, siempre con un Queso sobre su cadaver.
Cuando las noticias llegaron a Cataluña, Marc Gasol se acordó de las giripolladas que su compañero Carlos Suarez le había dicho. Pero prefirió callarse, y levantando la senyera catalana dijo en voz alta: 
                 - Visca el Barça i visca Catalunya. Catalunya lliure.

1 comentario:

  1. Dudo que gasol o el otro hablen así, mejor sería que hubieses creado dos personajes totalmente inventados para que digan lo que tu quieres que digan. No creo que esa sea la forma de expresarse de marc. Aparte cuando le dice a la mujer que pierde la cabeza "habeis" sería "has" digo yo, porque si tenía complices no lo has puesto en el texto.

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