domingo, 8 de diciembre de 2013

La sanguinaria carrera criminal de Carlos Bossio




El protagonista de este relato es Carlos Bossio, el Quesón, el más grande asesino serial de mujeres que recuerden las crónicas policiales. 
Una noche, al parecer era un jueves, Carlos estaba con su enorme figura (1,95 metros) con sus dos gigantescos pies (calza cincuenta) apoyados sobre la mesa haciendo lo que más le gustaba después de asesinar, o sea comer Queso. 
Al lado había una enorme horma de Queso Gruyere, que la iba comiendo de a poco, mientras la cortaba con un enorme cuchillo, un cuchillo más grande que cualquier cuchillo de cocinero, que el asesino solía usar para asesinar mujeres.



Carlos estaba pensando en los próximos crímenes que iba a cometer… estaba haciendo un repaso de todos los asesinatos que había cometido… con su propia libreta repleta de datos escritos por él mismo más los recortes que tenía de toda clase de publicaciones. Y tras analizar esos datos en forma minuciosa llegó a una conclusión: había asesinado a noventa y ocho mujeres.

Debía cometer por lo menos dos asesinatos más para llegar a las cien víctimas. Carlos decidió actuar de inmediato, era un jueves. El viernes cometería el asesinato número noventa y nueve. El lunes llegaría a su céntesima víctima. 


“El destino y el azar pondrán a mis dos futuras víctimas en mi camino. Mañana asesinaré a alguien, pum, pum, 75 puñaladas, el lunes, a otra, no se aún quienes son, eso sí, serán solo dos nuevos Quesos, dos enormes y gigantescas hormas de Queso Gruyere, en mi sanguinaria carrera como asesino”.
Vale aclarar que Carlos vivía en un lujoso edificio de departamentos ubicado en una de las zonas más caras de la ciudad. Y quiso el destino, como el propio asesino, sostenía, que alguien tocará el timbre aquella noche en su departamento.


“Soy la nueva vecina” dijo una voz femenina después que Carlos preguntará quien era.
El asesino abrió la puerta y la sorpresa entre ambos fue mutua. De un lado, Carlos vio frente a él a Belen Francese. Sí, era Belen Francese, vedette, humorista y modelo, con sus graciosos chicos y un cuerpo irresistible. Por su parte, Belen contempló a un gigantón y patón que no era otro más que Carlos “Chiquito” Bossio, el mítico y legendario arquero del fútbol, leyenda viviente de Belgrano, Estúdiantes y Lanús.
“Sos vos” se dijeron mutuamente.


“Sos vos” se dijeron mutuamente.
“Sos Belen Francese” dijo Carlos Bossio.
“Decime Belu” dijo la chica “Y vos sos Chiquito Bossio”
“No me digas Chiquito, decime Carlos”
“¿Carlos?”
“Sí, Carlos, o Quesón, porque tengo los Quesos grandes”.
Francese contempló los pies de Bossio y realmente le llamó la atención el enorme tamaño de los pies del futbolista.
“Sí, es cierto, tenes los Quesos muy grandes”
“¿Los querés probar?”
“¿Te referís a tus pies?”
“A mis Quesos. Son Quesos”.


Lo cierto es que Carlos le mostró sus apestosos pies a Belen, que no pudo evitar olerlos, chuparlos, lamerlos y besarlos, una y otra vez. A Francese le encantó el olor a Queso de Carlos Bossio. Apestante, intenso.
Cuando terminaron, ella también le mostró sus pies. Pero no era lo mismo. Bossio obviamente jugó con los pies de la chica, aunque estos despedían una suave fragancia a perfume francés.
Rato después, tras jugar aún más, Bossio y Francese pasaron a tener sexo de forma intensa y apasionada.


“Mañana te espero en mi departamento” le dijo Belen a Carlos.
Eran las ocho de la noche y efectivamente Carlos estaba en el departamento de Belen. Vestido totalmente de negro, con una polera y guantes incluídos, más enormes zapatillas talles 50 que le cubrían los pies. 
El futbolista ingresó al departamento con un enorme paquete. Era un Queso. A Francese no la sorprendió, sabía que Carlos iba a jugar con un Queso. Y aceptó ese juego.


Pero la chica no se dio cuenta, mientras distraída estaba, que Carlos vertió un polvo en su copa, y así fue que Belen Francese empezó a tener mucho sueño aquella noche, más que de costumbre, lo cual era muy extraño para alguien acostumbrada a tener una vida nocturna tan intensa como ella. Vencida por el sueño, terminó por dormirse más que profundamente.




Cuando despertó se encontraba acostada en una cama, atada de pies y manos. No podía moverse. Era su habitación, que estaba totalmente oscura.
Comenzó a jalear para ver si podía escapar, pero nada pudo hacer. De repente, frenta a ella, apareció un hombre muy alto, con enormes pies, un gigantón y un patón, vestido totalmente de negro, con un pasamontaña que le cubría la cara, guantes negros, polera negra, todo negro, quien le dijo:
-         Buenas noches, Belen. Soy Carlos Bossio, el Queson, el asesino de mujeres, te asesinaré, Belen Francese.




Francese se aterrorizó al escuchar las palabras del asesino. Bossio puso su enorme pie derecho sobre la cara de Belen y le dijo:
-         Empeza a olerme los pies. Disfruta de mi olor a Queso. Vamos, oleme, chupeme y besame los pies. Ayer tuvimos sexo. Hoy tendremos Queso.
El olor a Queso del asesino era por demás fuerte e intenso, apestante. La mujer no podía soportarlo, creía que se moría. Bossio retiró su pie derecho, y luego le puso el izquierdo. Otra vez el olor a Queso era insoportable.

Tras someterla a la tortura de los pies, Carlos le tiró un enorme Queso.


Tras estas palabras, Carlos, el Queson, se tiró sobre Belen cuchillo en mano, y la apuñaló salvajemente. Primero un corte profundo en el estomago, clavándole el cuchillo hasta el mango, para luego hacerle un tajo profundo de izquierda a derecha, y luego otro de derecha a izquierda. A continuación, otra cuchillada en el pecho, también hasta el mango. Y luego vinieron cuchilladas y cuchillazos. Una tras otra. Le dio como noventa puñaladas. Cortes en todo el cuerpo, sin excepción alguna.
Tras cometer el crimen, tomó el Queso, lo tiró sobre su víctima, y dijo en voz alta:

-         Queso.




El Quesón abandonó la escena del crimen con la misma impunidad con la que había llegado.

Carlos Bossio ya había asesinado a noventa y nueve mujeres, ahora se preguntaba quien sería su próxima víctima, la número cien, tenía que ser un crimen espectacular. Era el “Quesón”, el asesino serial que a cada mujer que acuchillaba le tiraba un Queso. Noventa y nueve Quesos había tirado hasta ese momento, siempre por cada asesinato un Queso.


Sabado por la mañana, mientras el cadáver de Belen Francese era descubierto en su mismo edificio, Carlos Bossio se trasladó al famoso Hotel Las Pleyades, ubicado en algún lugar equidistante entre Mar del Plata y Villa Gesell.
Allí se desarrollaba en aquel fin de semana de otoño una gran Feria de Quesos. Carlos Bossio simuló ser un empresario agropecuario, el papel visible que desempeñaba para la sociedad además de su rol de futbolista. Estaba convencido que allí encontraría a quien sería su víctima.

Era solo cuestión de tiempo. Estaba lleno de damas elegantes, entre esposas y amantes que asistían al evento. Una cuestión de saber elegir, ya sea por azar.



No tuvo que esperar mucho: en la Feria estaba la modelo Ingrid Grudke, pareha de un conocido empresario de medios de comunicación. Carlos decidió que Grudke tendría el sangriento honor de ser la “víctima número cien”.
Para ello, Carlos consiguió las dos hormas de Queso Gruyere.
más grandes que podamos imaginar. Una era para comérsela entera, otra para tirar sobre el cadáver de Grudke después de apuñalarla. Al mismo tiempo, Carlos compró dos gigantescos y enormes cuchillos, las armas con las que pensaba cometer el asesinato, mucho más grandes que cualquier cuchillo de carnicero.


Aquella noche, sábado por la noche, vio a Ingrid Grudke, se dio cuenta que el famoso empresario no dejaba a la modelo. En un principio, Carlos Bossio pensó en cambiar de víctima pero luego se arrepintió y pensó “mejor no, ya veremos mañana”.
El domingo, para beneplácito de Carlos, Ingrid Grudke apareció sola por en la Cena. El futbolista no dudo en acercarse y le dijo:
“¿Sola?”
“Sí, sola” fue la respuesta de Ingrid “Yo te conozco, vos sos Chiquito Bossio”
“Sí, así me conocen en el fútbol. Pero decime Carlos”
“Qué alto y patón que sos, ¿Cuánto calzas?” preguntó Ingrid mientras contemplaba los pies del futbolista.
“Cincuenta. Podemos pasarla muy bien esta noche”
“Te espero en mi habitación”.




Tuvieron sexo aquella noche, y la pasaron muy bien. Grudke permanecería aún una noche más en el hotel, la noche del lunes, la noche que el Quesón pensaba actuar.
Era aún temprano, las siete y media de la noche, antes de la cena, cuando Carlos decidió actuar.
Vestido totalmente de negro, la ropa que solía siempre que cometía un crimen, incluyendo unos guantes que le cubrían las manos y un pasamontañas que le tapaba la cara, con los Quesos y los cuchillos, Carlos se dirigió hacia la habitación del hotel donde se alojaba la modelo.


Cuando la modelo ingresó a la habitación, Carlos la tomó por sorpresa desde atrás y la durmió con cloroformo. Después la ató a la cama, y cuando la chica se despertó, la obligó a chuparle, besarle, olerle y lamerles los pies.
Finalmente, la apuñaló en forma salvaje. Primero un corte profundo en el estomago, clavándole el cuchillo hasta el mango, para luego hacerle un tajo profundo de izquierda a derecha, y luego otro de derecha a izquierda. A continuación, otra cuchillada en el pecho, también hasta el mango. Y luego vinieron cuchilladas y cuchillazos. Una tras otra, hasta totalizar como ciento veinte cuchillazos, después le tiró el Queso, tras lo cual dijo en voz alta:
- Queso.
Carlos estaba satisfecho: había cometido el crimen número cien, era el más grande asesino serial de mujeres que la historia moderna conoce...


23 comentarios:

  1. Excelente Chiquito Bossio matando a Belen Francese, buenksimo

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  2. Belen Francese e Ingrid Grudke, estan para partirlas como un Queso

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  3. ojala esto fuese cierto a Chiquito Bossio le sienta bien el papel de asesino serial

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  4. Mira, te respondo. Realmente para mí sería mal visto (y con mucha razón) acostarse con cada cosa que se mueve mientras se está en una relación seria con otra persona, ya sea hombre o mujer, en los dos está mal. Pero de ahí a cogerte a quien quieras siempre y cuando uses condón y no seas forro haciéndole daño al resto está bien. De ahí que cada persona prefiera a una persona virgen hasta el matrimonio es cosa de cada quien pero el punto es que no creo que haya que satanizar todo esto.

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  5. Solo da para un comentario maradoniano: Ehhhhhhhhheeeeeeeeeeeeeeeheeeeee

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  6. Maldito fetichista !!

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  7. nace un nuevo VIRGOSTAR el boludo del queso

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  8. Algún tipo de trastorno de chiquito con los quesones papu?... aflojale a la obsesión, mentira, vos dale pa delante hasta que la home reviente de esta maravilla.

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  9. JAJAJAJA. Conozco a Ingrid, le voy a pasar tu historia, se ca a cagar de risa

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  10. Entré a ver fotos viejas de Belén F. y me encontré con un texto de mal gusto y sin pretenciones literarias.

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  11. Francese es el mejor culo argento, bien gordo y carnoso, desde que apareció en tinelli me dejó seco. Ahora la sigo en instagram, se pone vestidos o remeras largas y se lo tapa. Que inyusticia por dio.

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  12. Que mierda es esto ??????????????? Parece que vos soñas con comerte el queso de bossio

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  13. era taringuero el asesino ...?

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  14. segui así, terminas en hollywood

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    Respuestas
    1. o trabajando en area quesos de la serenisima ...no tiene techo ...

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  15. Tertuliano Alfonzo7 de junio de 2018, 05:21

    No tiene desperdicio éste post..

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  16. Cuantos quesos tendra esa cola ... la de Francese

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  17. yo me hacia la paja con belen francese

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  18. yo no entendí el final... Bossio sabía que Grudke le tendió una trampa?

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  19. LPM como me gusta Belen
    cómo cambiaría mi colección de autitos antiguos a fricción para friccionarle el culo a Belen

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