lunes, 4 de noviembre de 2013

La modelo y los doce basquetbolistas asesinos



Según me contaron, Valeria Mazza se dirigía en un auto en algún lugar de la República Oriental del Uruguay, cerca de José Ignacio. La modelo iba acompañada por el chofer, quien obviamente manejaba el vehículo, y un guardaespaldas. Se dirigían a un famoso hotel y casino de Punta del Este, donde Valeria iba a formar parte de un importante evento. En el transcurso del trayecto, el guardaespaldas, un hombre muy alto, corpulento y patón, le dijo a Valeria:
-         ¿Necesita algo señora?
-         Sí, Carlos, deme esa bebida que le pedí que trajera.
-         Perfecto, señora, aquí tiene – fue la respuesta del guardaespaldas, mientras le daba una pequeña botella a la mujer.
-         Muchas gracias, Carlos – respondió Valeria, quien a continuación tomó la bebida. Casi instantáneamente, la mujer comenzó a sentir un intenso sueño, y se durmió en forma muy profunda.
Algunas horas después, Valeria Mazza se despertó, tenía la sensación de haber dormido durante días e incluso, semanas. Cuando vio a su alrededor, se dio cuenta que estaba público, una especie de circo romano, con tribunas repletas de gente a su alrededor, el público, y sobre todo las mujeres, gritaban en voz alta:
-         ¡Asesina! ¡Justicia! ¡Muerte a la criminal!
Valeria no entendía nada, intentó moverse, pero para su sorpresa, estaba esposada y en su pierna derecha tenía atado un grillete. De repente, mientras desesperadamente, intentaba moverse, la modelo escuchó una voz masculina, como salida de ultratumba, que dijo:
-         Señora Valeria Mazza, se encuentra detenida y será ajusticiada por todos los crímenes que cometió. Asesina de hombres, sabemos que cometió más de sesenta asesinatos. Hoy recibirá su justo castigo.
La modelo, aterrorizada ante lo que escuchó, gritó:
-         ¡Soy inocente! ¡Jamás asesiné a nadie! ¡No maté a ningún hombre!
La voz de ultratumba le contestó:
-         Mentirosa. Relatar sus crímenes sería muy extenso, pues son demasiados. Usted decapitó a Marcos Milinkovic con un hacha, le cortó la cabeza a Patricio Albacete con un machete, asfixió con una soga y ahorcó con una soga a Luis Scola, ultimó con una ametralladora a Iván de Pineda, le clavó un cuchillo en la nuca a Mario Guerci, le dio más de cincuenta puñaladas a Ignacio Corleto, envenenó a Gonzalo Longo, podríamos seguir enumerando una gan cantidad de asesinatos, solo diremos que baleó con un silenciador y acuchilló a decenas de hombres más.
-         ¡Socorro! ¡Saquenme de aquí! ¡Auxilio! – eran los gritos desesperados de Valeria Mazza.

CARLOS ARROYO
De repente, comenzaron a entrar en la pista, doce hombres, eran todos muy altos y patones, medían como dos metros y calzaban cincuenta, por su aspecto físico y la indumentaria no cabía duda alguna, eran basquetbolistas. Los doce tenían casacas de equipos de basket, de conjuntos de la NBA, de la liga española o de las selecciones argentina, puertorriqueña o española. Pero lo más curioso es que portaban guantes negros en sus manos y con los mismos sostenían enormes hormas de Queso Gruyere.
El que encabezaba el desfile era Charles Barkley, quien llevaba un Queso Reggianito, luego Karl Malone con un Queso Parmesano, el tercero era Charlie Villanueva, con un Queso Cheddar, lo seguía Charles Smith, quien portaba un Queso Tybo y el quinto era Carlos Boozer, con un Queso Fontina. La medía docena la completaba el puertorriqueño Carlos Arroyo, con un Queso Pategras. Lo seguían tres basquetbolistas españoles, Carlos Suarez con un Queso Maasdam, Carlos Cabezas con un Queso Gouda y Carlos Jiménez Sánchez con un Queso Edam. La fila la cerraban tres basquetbolistas argentinos, Carlos Delfino con un Queso Gruyere, Carlos Matías Sandes con un Queso Emmenthal y Carlos Leonel Schattmann con un Queso Gruyerito. Los basquetbolistas, cada uno con su Queso, armaron un semicírculo alrededor de la mujer, quien los contemplaba horrorizada, llena de pánico y horror.

CHARLES BARKLEY
La voz masculina de ultratumba volvió a oírse y dijo:
-         En tiempos antiguos, en los pueblos barbaros, existía una costumbre que hoy repetiremos. Las mujeres culpables de algún delito eran asesinadas en forma pública. Los asesinos debían responder siempre al nombre de Carlos o sus equivalentes en otras lenguas. La ejecución consistía en tres partes, primero, la víctima debía oler, chupar y besar los pies de su asesino, luego el asesino la mataba ya sea con un cuchillo, una espada o un hacha (en aquella epoca no había armas de fuego), y por último, con el crimen ya consumado, el asesino debía arrojar un Queso sobre el cadáver de su víctima. Hoy repetiremos ese ritual.
La modelo ya no daba más de terror y espanto, tras haber oído semejante cosa, pero la voz de ultratumba siguió diciendo:
-         Según la tradición, la condenada podía elegir a su asesino, por eso se le daba a elegir entre una docena de hombres, siempre llamados Carlos, quien la podría asesinar. Pero antes de hacerlo, la asesina debía oler los pies de cada uno de sus presuntos asesinos.
CARLOS DELFINO
Así fue como los doce basquetbolistas se sacaron las zapatillas que tenían y quedaron con los pies descalzos. Todos tenían un olor a Queso en los pies muy fuerte, intenso y sofocante. Entre sollozos, lágrimas, quejas y lamentos, con las manos esposadas y las piernas engrilladas, a Valeria Mazza no le quedó otra opción que besarle, lamerle, olerle y chuparle los pies a los doce basquetbolistas.
Se trató de un espectáculo dantesco. Imaginen a una pobre mujer arrodillada, sin poder movilizarse, oliéndole o chupandole los gigantescos pies de un basquetbolista que medía más de dos metros parado frente a ella. Cada uno de los basquetbolistas tenía un olor a Queso diferente. Al Queso con el que habían entrado a la pista. Finalizada esta fase, el verdugo preguntó a la mujer:
-         Señora Valeria Mazza, ¿Decidió ya quien será su asesino? Según una antigua tradición, de los doce, el que tenga el olor a Queso que a usted más le agradó debe ser el asesino.
Valeria no contestó, entonces la voz de ultratumba dijo:
-         Ya que la condenada, la asesina de más de sesenta hombres, no quiere elegir al Carlos que la va a matar, que sean los asesinos los que indiquen como la ejecutarían, digan su nombre en voz alta y expliquen como la asesinarían. El pueblo entonces elegirá quien la matará a través de una votación.
CARLOS JIMENEZ SANCHEZ
Cada “Queson” (como se llamaba a cada asesino en esta clase de ejecuciones sumarias con Quesos), comenzó a relatar su plan en voz alta para ser escuchados por la multitud:
-         Charles Barkley. La estrangularé con una soga.
-         Karl Malone. La mataré con una ametralladora con silenciador del modelo S-UZI.
-         Charlie Villanueva. La cortaré en dos con una sierra eléctrica.
-         Charles Smith, lo mío es simple, usaré un revolver Colt con silenciador.
-         Carlos Boozer, la asesinaré con un cuchillo muy grande, largo y filoso.
-         Carlos Arroyo – dijo el basquetbolista que tenía un inocultable acento puertorriqueño - la asesinaré con una ametralladora, una Winchester.
-         Carlos Suarez – indicó el primero de los tres españoles - le cortaré la cabeza con un hacha.
-         Carlos Cabezas, la estrangularé con mis propias manos.
-         Carlos Jiménez Sánchez, usaré un arcón de pesca.
-         Carlos Delfino – señaló el primero de los tres argentinos – la decapitaré con una espada samurai.
-         Carlos Matías Sandes, la decapitaré con un machete.
-         Carlos Leonel Schattmann, la degollaré con este cuchillo.

KARL MALONE
Mientras cada basquetbolista anunciaba como la asesinaría, mostraba a la multitud el arma que utilizarían.
El pueblo entre gritos y aclamaciones comenzó a votar. Según una tradición, sí la condenada era una mujer, el voto de las mujeres presentes valía doble. Había en el público 45.000 personas, de las cuales 20.000 eran hombres y 15.000 mujeres, más 10.000 travestis y transexuales cuyo voto valía triple. Eran los que realmente decidían el futuro de la ejecución. Cada uno tenía en su butaca una pantalla virtual en la cual debían apretar el nombre del asesino. El proceso de la votación fue efectivo, y cuando las multitudes hubieron terminado, se debía contar los votos para ver quien sería el asesino.
Cada uno de los Quesones esperaba confiado su triunfo. No se daban resultados parciales, solo finales. Finalmente, el recuento electronico de votos llegó a su fin, y la voz de ultratumba señalaría en voz alta el nombre del asesino. Mientras tanto, Valeria Mazza, seguía gritando aterrorizada.
-         El asesino es...
-         ¿Qué ocurre señora? – era la voz de un hombre que le preguntó eso a Valeria Mazza.
CARLOS SANDES
La modelo miró a su alrededor y vio frente a ella a Carlos, su fiel custodio. Ahí se dio cuenta de todo. Había sido todo un sueño espantoso. Una pesadilla. Valeria estaba muy agitada. Nunca se había movido de su auto. Visiblemente nerviosa, Valeria Mazza dijo:
- Tuve una horrible pesadilla. Soñé que me acusaban de haber cometido unos crímenes horribles y que doce basquetbolistas iban a ajusticiarme. Cada uno de ellos tenía un enorme Queso. Era algo espantoso.
-         Fue solo una pesadilla, señora Valeria, no le de importancia – dijo Carlos – Evidentemente debe estar sugestionada pues en el evento en el Hotel Casino participan doce basquetbolistas. Claro, ¿No lo recuerda? Doce basquetbolistas internacionales que vienen a promocionar diferentes tipos de Quesos. Hoy en el Uruguay se celebra la Feria Internacional del Queso.
-         ¿En serio? – dijo Valeria Mazza.
-         Sí – el custodio terminaba de decir eso, cuando el auto llegó al famoso Hotel Casino de Punta del Este. 
CARLOS SUAREZ
La modelo se bajó del automovil. Estaba muy bien vestida. Comenzó a saludar a las personas que la estaban esperando. Comenzó a relajarse y a tranquilizarse. Uno de los presentadores del evento le dijo:
-         Señora Valeria Mazza, estamos orgullosos de que sea usted quien prestigie nuestro evento. Hay también doce basquetbolistas que estan presentes. Es una obra de beneficencia muy importante para toda América Latina que cuenta con el apoyo de las grandes ligas de básquet de Estados Unidos, Puerto Rico, Argentina y España, vienen a promocionar doce clases de Quesos diferentes. Por esas casualidades, todos estos basquetbolistas se llaman Carlos, ¿Puede usted creerlo?
-         Bueno – dijo Carlos, el custodio, como tratando de distender el clima al darse cuenta que Valeria estaba muy nerviosa – yo me llamo Carlos, y es el nombre más popular que existe, en mi clase eramos veinte hombres, y doce ¡doce! Nos llamábamos Carlos.
CHARLIE VILLANUEVA
A la modelo no le hizo ninguna gracia ese comentario. Doce, justo la cantidad. El nombre Carlos. Los Quesos. Le hizo recordar a la horrible pesadilla que había tenido. Muy nerviosa y casi asustada, la modelo entonces se acercó a los doce gigantes que la estaban esperando. Medían todos más de dos metros y tenían pies realmente enormes y gigantescos. Cada uno de ellos se presentó ante la modelo y la saludó en forma muy afectuosa. Para su espanto, escuchó los doce nombres de los doce hombres que la rodeaban “Charles Barkley”, “Karl Malone”, “Charlie Villanueva”, “Charles Smith”, “Carlos Boozer”, “Carlos Arroyo”, “Carlos Suarez”, “Carlos Jiménez Sánchez”, “Carlos Cabezas”, “Carlos Delfino”, “Carlos Matías Sandes”, “Carlos Leonel Schattmann”.
Valeria Mazza no podía disimular los nervios y la tensión que tenía mientras saludaba a los basquetbolistas que estaban todos vestidos con su indumentaria deportiva, que llevaban con sus manos (enfundadas en guantes negros), cada uno una enorme, gigantesca, horma de Queso. Barkley con el Reggianito, Malone con el Parmesano, Smith con el Tybo, Villanueva con el Cheddar, Boozer con el Fontina, Arroyo con el Pategras, Suarez con el Maasdam, Cabezas con el Gouda, Jiménez Sánchez con el Edam, Delfino con el Gruyere, Sandes con el Emmenthal y Schattmann con el Gruyerito. Espantoso.

La modelo estaba aterrorizada. El sueño que había tenido parecía ser una horrible premonición. Pero, ¿Alguno de esos basquetbolistas la asesinaría acaso? No, eso no podría ocurrir. Se trataba de solo un mal sueño. La modelo volvió a relajarse y a sonreír, y se acercó a una de las mesas. Donde estaba Carlos Delfino, con el Queso Gruyere. El basquetbolista tomó el cuchillo y señalando a Valeria, en forma amenazante, le dijo:
- Valeria, el Queso o la Vida.
La modelo comenzó a gritar debió venir el personal de seguridad del Hotel. Valeria empezó a decir:
- ¡Quiere asesinarme! ¡Carlos Delfino quiere asesinarme!
- No paso nada – aclaró Carlos Delfino – solo le hice una broma. Le dije “el Queso o la Vida”. Fue una broma. No pense que iba a tomárselo de esta manera.
- No se preocupe, señor Delfino – dijo el custodio – la señora esta muy nerviosa. La llevaremos a una habitación.
El personal del Hotel llevó a Valeria Mazza a una de las habitaciones. La tranquilizaron con un té. La modelo se tranquilizó pero decidió no volver al evento. No quería ver a ningún basquetbolista ni a ningún Queso. Permaneció en la habitación. Se encontraba sola. De golpe vio como una carta se deslizó debajo de la puerta. La modelo se incorporó y se tomó la carta. La modelo la abrió. La carta decía:
- Esta noche serás asesinada. Morirás y te tiraré un Queso.
Y la nota estaba firmada por “el Basquetbolista asesino”.



¿Cuál de ellos sería el asesino? ¿Vendría esa noche Carlos Delfino y la decapitaría con una espada samurai? ¿O sería Carlos Suarez quien la decapitaría con un hacha? ¿Acaso, Carlos Matías Sandes con un machete? ¿Karl Malone con la ametralladora S-UZI con silenciador? ¿Carlos Arroyo con la ametralladora Winchester? ¿Charles Smith con el Colt con silenciador? ¿Carlos Jimenez Sanchez con el arpón de pesca? ¿Charles Barkley la estrangularía con una soga? ¿Carlos Leonel Schattmann la degollaría con un cuchillo? ¿Carlos Boozer la apuñalaría con un cuchillo? ¿Charlie Villanueva la partiría en dos con una sierra electrica? ¿Carlos Cabezas la estrangularía con sus manos? ¿O se trataba todo de una broma macabra?


5 comentarios:

  1. Me ha entretenido y mucho tu cuento. Serías un excelente "quesón". Buen apetito.

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  2. No lo consideraría verdadero horror, creo que debiste clasificarlo como humor. La narrativa oscila entre lo tonto y lo divertido. El detalle de los nombres de la modelo y de los basquetbolistas me hace pensar que probablemente se trate de personas de la vida real. Bueno, un saludo para usted

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  3. Me gusta, es bastante original, sobre todo de que todos se llamen Carlos, y los quesos por cada jugador le da un punto extraño que me a gustado, ¿ es real la tradición de matar a la mujer y lanzare un queso?

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  4. No lo consideraría verdadero horror, creo que debiste clasificarlo como humor. La narrativa oscila entre lo tonto y lo divertido. El detalle de los nombres de la modelo y de los basquetbolistas me hace pensar que probablemente se trate de personas de la vida real. Bueno, un saludo para usted

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  5. no me ha gustado, tal como dice Kenny, es un texto humorístico y muy raro. La redundancia de alguna frases "valeria mazza" y los basquetbolistas con sus quesos resulta aburrido, debise redactarlo mejor y practicamente el cuento no llega a nada, produciendo preguntas que si no resuelve el autor, nadie las resolverá.

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